19.9.08

Transmutación (o el odio como combustible de arranque)

Hay pocas cosas tan estúpidas como decir que una puede enamorarse mil veces más, "Pasar por el dolor, revolcarse y sacudírselo y volver a lanzarse al vacío".

Hay pocas cosas tan tristes, como reconocer frente al espejo que es el propio blog, que no bastó con escribir estupideces, sino que otra vez debo repetir el dolor de arrancarme de una telaraña.

Hay pocas cosas tan lamentables, como esta absoluta y negra certeza de que esta telaraña está más adherida que ninguna. Que me cubría. Que yo pensaba que era algodón de azúcar. Y que no.

Lo peor de todo es estar segura de mi supervivencia. Sobrevivir a la ilusión y la esperanza es como sembrar en una tierra envenenada por Bromuro de Metilo. Sobrevivir a lo cobarde de tu ausencia, seguir aquí sabiendo que todo (eventualmente) estará bien, no le hace méritos al acontecimiento en la línea de mi vida.

Y sin embargo, por mucho que lo neguemos, siempre fuimos un acto de fe. Nada menos pero también nada más.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Son tantas las ganas de abrazarte.

A veces yo soy un...panda dijo...

me miro, me veo, y creeme que entiendo, que sé cuánto, cómo y dónde duele.
Nada más, y absolutamente nada ménos.
Por aquí la espero.

Sirena dijo...

(pues... abrazá)

Pandita: seguro que sabés... seguro... ¡Gracias! ya casi llego y tengo algunos días libres...