2.10.08

En México

Comencé a creer que estaba muerta por dentro. Un par de lágrimas no alcanzan para decir que algo dolió. Salí de Costa Rica sin llorar demasiado, me peleé con la chica del mostrador de la aerolínea y seguí mi camino.

No lloré en el avión, no lloré en El Salvador, lloré apenas las ruedas del avión tocaron suelo mexicano. No es buen augurio ese de no llorar por lo que se deja, sino llorar por lo que se empieza apenas a construir, pero sé bien que no, que ese llanto se debe a que la última vez que llegué al mismo aeropuerto, me esperaba un proyecto que ahora es sólo cenizas.

Ayer, antes de salir de casa, me pregunté de dónde había salido todo este plan. Me pregunté qué estoy haciendo. No pude responder. Ya en este punto, estando aquí, colgando los cuadros en la nueva casa, no sé muy bien por qué me vine.

Poco a poco, lo iré redescubriendo. Ahora mismo me pesa mucho una ausencia, me duele mucho más de lo que me dolía estando en casa. Hasta ayer sentí el vacío de lo imposible y me dolió de verdad lo crudo del desencanto.

Y tengo miedo. De alguna manera me preguntó qué quedó de mí después de todo lo pasado en el último año. Dos fraudes y medio me han desgarrado el alma y ya, la verdad, no sé si soy una persona que valga la pena conocer. No sé si recobraré la alegría o si ahora soy una tristeza que camina por otras aceras y se sube al metro.

Voy saliendo con mi hermano para ir de compras. Faltó a la oficina hoy para acompañarme. Es una extraña sensación esta de preguntarse quién es una misma cuando está lejos, cuando no están los amigos, cuando no se conocen los códigos de conducta, cuando una no sabe si preguntar en la tienda por hilo de nylon, cuerda de pescar o cómo diablos se llama eso que busco.

Voy a buscar un celular. Tal vez así al menos pueda ir pasando los teléfonos de mis cuatro contactos en México. En todo caso, los cuatro leen aquí así que ya saben, pronto los llamaré.

4 comentarios:

Solentiname dijo...

Fuerza sirena! No le des pelota al miedo. No siempre es malo llorar. A veces le saca a uno todo lo que tiene adentro y lo deja listo para emprender nuevas aventuras.

A veces yo soy un...panda dijo...

Y repito: bienvenida sirena. esta ciudad gris, caótica, confusa, entregada y estridente te da y te recibe lo mejor que puede.
Tienes ya mi teléfono y sabes que somos vecinas. si necesitas una traductora, sólo llama. Yo también estoy triste, por lo cual estoy segura que no vamos a desentonar.

saludos.

El poodle que nunca estuvo dijo...

perdón... pero voy a desentonar con tu tristeza.. Estás en México!! y yo quiero un café y una plática que hemos contenido por 7 meses...con café y plática la tristeza por lo menos se endulza! (te paso mi celular cuando tenga el nuevo). Abrazo!

Ana dijo...

Pues de todas las personas que he conocido vos sos de las que nunca diría que no valió la pena conocer... Antes y ahora, porque a pesar de todo, mucho de lo que vale la pena sigue ahí dentro.