19.10.08

Tic Tac Tics nerviosos

Los domingos siempre han sido días difíciles. Las tardes se me hacen eternas, no importa donde esté.

Los domingos son la soledad chorreándose en las horas y no se reparan con un café tempranero donde mi querida Panda, con una fallida búsqueda de abrigos en una enorme tienda llena de nada; ni siquiera se arreglan con una sopa de mariscos que me protege del día gris.

Los domingos extraño todo, siempre. No es sólo ahora que vivo en otro país. Cuando estaba en casa y no salía a almorzar con la familia (la mitad que quedaba) me daba siempre la nostalgia. Por eso me encantaba que aparecieran mis amigos con las bolsas con pan, porque una vez que servíamos el café no parábamos de hablar ni de reírnos.

Hoy es domingo y el silencio me agobia. El teléfono no suena y yo me descubro niña insegura, esperando unas palabras que me devuelvan la sensación mágica de la noche de viernes.

2 comentarios:

Humo en tus ojos dijo...

Espero que hayamos aparecido a tiempo... Yo casi casi pongo a hacer café, porque hasta quequito de cumpleaños teníamos.

Sirena de mentiras dijo...

Uuuhhh sí Humito, justamente pensaba en vos y en el Inge visitando los domingos por la tarde cuando regresaban de las tierras del oeste...