22.11.08

De nuevo... Sally

Algunos dirán que no se pierde nada. Yo no. Tengo un pensamiento primitivo y considero -más o menos como esos que no se dejan tomar fotos porque les roban el alma- que cuando hago el amor, una parte del alma se desprende y se suma a la otra alma.

Es posible que se vaya y viaje hacia el norte donde hace frío, se cobije en las noches, se emocione cuando escucha una canción, se mire a ella misma en una foto y saboree unos burritos de papa.

Según mi mitología, ese pedacito de alma sigue siendo mío y crece, aprende, para que cuando regrese a encontrarse con su antigua casa, le hagamos una fiesta de bienvenida donde nos sentaremos todos a contarnos historias.

No necesariamente hay viceversa. No siempre me dejan un pedacito de alma reemplazando el que perdí, entonces se hace un pequeño corte que después cierra (todos, invariablemente cierran, a veces mal, a veces mejor).

Entonces no sé si cuando te recuerdo en medio de la selva o encima de una pirámide, es un pedazo de tu alma el que se emociona dentro de mí y me hace desear que estés ahí... o si es el pedacito que te llevaste el que se comunica conmigo a la distancia.

Sí sé que por eso, no soy lo que llamaríamos una "mujer liberada". Mi alma no es un recurso renovable. Se regenera, sí, pero no reaparece como la cola de una lagartija... yo sí recuerdo que en un momento dado, perdí pedacitos valiosos y únicos.

La experiencia va dejando huella y -por supuesto- miedo. De poquito en poquito se puede vaciar un mar y las sirenas, si están secas, se mueren.

En fin, que son tiempos de crisis y no tengo alma para prestar. Quiero mi pedacito de regreso.

1 comentario:

Panda en la bañera... dijo...

hoooo,pues ni hablar, depórtala inmediatamnte y aquí la atendemos de cualquier enfermedad de viajero.