28.12.08

De madrugada, me despertó un temblor... como diciendo hola

Ayer tomé un avión para venir a "casa". En el camino leí el regalo que mi querido Panda me dio para navidad. Es el mejor regalo que podría recibir en este momento: una pregunta. No tengo idea de lo que sigue, pero siempre es mejor tener una pregunta sin responder, que una certeza sin reflexionar.

Llegué a "casa" y me encontré con el departamento que dejé hace tres meses. Encontré el azúcar que dejé, el aceite de oliva. Encontré las cosas que no pude poner en ningún lugar, en el mismo desorden de antes. Igual, tengo la sensación de estar soñando algo bizarro. No están mis cuadros, no están mis plantas, las cosas no se encuentran en el mismo lugar y por supuesto, yo no estoy en el mismo lugar.

Cuando era niña, me encantaba cantar "no soy de aquí ni soy de allá" y así es. Soy de aquí pero no quiero acomodarme demasiado, ni ir al supermercado, ni cocinar. No quiero nada que me haga entrar en rutina. Necesito seguir en el afuera trabajando mi adentro. Como exiliada de mí misma, como exiliada del confort que da el amor y el cariño de mi gente. Aún no sé por qué ni para qué, pero lo necesito y en eso sí me conozco bastante bien.

Pero ahora mismo no. Ahora me dedico a ver a mi familia (y a mis amigos que son eso mismo, familia), a contarles las cosas, a escucharles las suyas... y poco a poco voy sintiéndome cómoda con esta sensación nueva de estar de paso. Ya veremos si resulta. Es pronto, es tarde y me espera un tamal costarricense para la cena.

1 comentario:

NuEz dijo...

NuEz, como son los tamales de aquel planeta sirena?