2.12.08

Re-disgre-siones

Va en otro grado. Lo que hago es tratar de encontrármelo "casualmente" en la hora del recreo para que hablemos de cualquier cosa.

A veces entro en su aula con alguna excusa o lo traigo a la mía con razones de dudosa validez.

Ya usé el recurso de prestarle un libro, le ofrecí acompañarlo a una feria para ayudarle a trabajar, le dije indirectas tan indirectas, que jamás imaginará que se refieren remotamente a él. También le regalé un poco de mi merienda...

Me da miedo preguntarle si tiene novia, pero no lo he visto con ninguna otra niña en los pasillos, ni comiendo, ni haciendo las tareas.

Lo veo y me digo que ni siquiera es guapo. Sin embargo, su dulzura me genera unas ganas terribles de abrazarlo, de tocarle la mejilla y lo que sea que le siga a eso.

Si me conociera un poco, sabría que no es normal que me retuerza y ponga voz de niña tonta.