20.1.09

Apágame la vela...

3 p.m. Mercado "Medellín" (así le digo yo, creo que se llama Melchor Ocampo pero está en la calle Medellín y venden puras cosas colombianas, no me salgan con ésas).

3 p.m. Mercado Medellín. Fuimos por un helado después de comer. Una bola de chocolate, 20 pesos. ¡Qué caro! les pareció a mis compañeras de la oficina. A mí no. Desde que descubrí a los cubanos que venden helados hechos con leche y no con grasa vegetal como esos Holanda y esos infames que se hacen llamar helados... no quiero comer ningún otro, excepto las nieves de tamarindo con chile.

3 p.m. Mercado Medellín. "Vamos a que nos lean la vela" (ellas). "¿Aaaahhhh?" (yo). Nunca entendí. Una señora nos hizo esperar mediahora, puso tres velas en un cuenco con chunches y le dijo a ella unas cuantas verdades que bien podía haberle dicho yo, pero no es lo mismo. Le dio buenas noticias para todas. "Tenés que hacerle una pregunta concreta, ella revuelve las velas y te va diciendo" (ella). "No quiero preguntar nada, no tengo algo claro qué preguntar" (yo). Así que no pedí que me leyeran la vela. Y entiéndase, no es el humo, la vela no se enciende hasta que una llega a la casa, le pone trigo y miel y la quema hasta que se acabe.

Pensé en algún momento, entrarle a la experiencia. No recordé a mi hermana aquella vez que la gitana en España me leyó la mano y me sacó unas pesetas... "Hay un moreno que te ama" me diijo hace más de... ¿cuántos años serán? Aún no entraba el Euro... Ni sé... el caso es que aún estoy esperando al moreno que me ama... para decirle que yo no...

Pensé preguntar "¿debo quedarme en México?" pero no lo hice. Esa pregunta se supone, que la responda yo. Para eso, estoy pagando la reconstrucción (a un costo de arquitecto famoso condecorado por las altas academias de obras arquitectónicas).

Y sin embargo, hoy recibí un correo que dice "ya venció su contrato de alquiler". "¿Ahhhhhhhhhhhhhh?" (yo) . Después vi el contrato que me traje de CR y dice que lo empecé en el 2006. "No pude ser... ¿hace tanto tiempo?" (yo). "Hay que renegociar el contrato" (dijo ella, la hija del casero que por cierto, acaba de morir -él, no ella- y sin embargo, escribió correo hoy con su dirección de antes). Y la pregunta "¿Debo quedarme en México?" sigue ahí, sólo que ahora con más urgencia. Ahora mismo no quiero irme, pero se me hace que vender la refri es como quemar las naves... Esa refri ha inspirado poemas, mis electrodomésticos me hablaban en los días de demasiada soledad... No puedo pensar qué haré si tengo que desocupar el apartamento estando aquí... pero bueno, mañana, me iré a leer las velas!!!!

5 comentarios:

Geraldine dijo...

yo fui muchas veces a que me leyeran las cartas, las runas, las manos...bah! que me hagan una autopsia...y jamas acertaron nada...saludo grande

Humo en tus ojos dijo...

Yo me topé con la mismísima gitana en el 99, ya ni me acordaba de ella... La frase completa fue: Hay un moreno que te ama pero tu marido será rubio (si lo teñimos, tal vez).
¿Que tal probar cambiando el verbo de la pregunta como por quiero, puedo, tengo ganas, me conviene?

Panda en la bañera... dijo...

mira, yo no tengo respuesta a tus preguntas, pero te puedo invitar un helado cubano. El de pistache es extraordinario.

Luis Ricardo dijo...

Dicen que Panda lee el helado cubano. Yo quiero que pongan una heladería esotérica para las malas rachas, los maridos rubios, las dudas prácticas y también las existenciales, justo como la de Panda. ¿Y qué tal el de fresa, vale la pena manejar desde Puebla?

Sirena de mentiras dijo...

Geraldine: ¿jamás acertaron? ¿ni por suerte o probabilidad?

Humito: jajajaja ¿la misma? hay un moreno que nos ama... su nombre es Jesús... que nos ama, que nos ama, que nos ama con su tierno amoooor...

Pandita: ¡helados! Pero quiero de chocolate amargo... y sí, a algunas preguntas sí tenés respuesta.

LuisRi: jajajaja los maridos rubios... jajajaja que la vida me proteja de un marido rubio, de un marido, de todo... De las dudas no, esas las atesoro. Y sí, vale la pena manejar desde Puebla para ir por un helado y que nos encontremos... ¿vienen?