9.1.09

El menú I

Nunca dejo de sorprenderme. Las propiedades mágicas del tiempo hacen que 13 días se conviertan en miles y miles de escenas.

Rice and Beans con patacones

El rice and beans es una comida caribeña que se prepara con frijoles negros, arroz cocinado en leche de coco con chile panameño y ramitas de tomillo. Los patacones son rebanadas gruesas de plátano verde, que se machacan y se fríen en aceite.

Apenas me dio tiempo de dejar las maletas y ya estaba yo saboreando el primer plato de la lista de antojos. Ya no lo sirven en el barcito de madera que me transportaba al Caribe, pero Sergio y Corina ahora tienen un restaurante grande, con pista de baile y mesera que cobra el 10% de servicio (en Costa Rica, la propina siempre se incluye en la cuenta, no es voluntaria). Les va bien. A nosotros también, según entiendo, conforme va va avanzando la noche y O. me hace reportes detallados de la farándula de la producción audiovisual y de su premio. Fueron muy buenos momentos y yo me los perdí.

El asado

Hace muchos años ya, que religiosamente tenía que rechazar el único plato que mi papá cocina: carne asada. Su cara de alegría cuando le dije "ya como carne de nuevo, no me hagan nada especial" es indescriptible... Almorzamos en su casa de la montaña. Me interrogaron sobre México y arrugaron la cara con un par de historias... "pero no voy a regresar todavía" les dije, todavía sin haber procesado que en realidad, ya sobreviví al desencanto del des-turista y que ahora tengo los pies bien puestos en la tierra... como si fuera este el momento de iniciar la aventura.

La tortilla guanacasteca

El bus de Liberia tardó sólo tres horas con veinte minutos. El bosque -hasta ahora desconocido para mí- refugiaba a P. de los huracanes internos. Yo, en cambio, fui a eso, a ver si servía de algo ir a ayudarle a poner la tienda de campaña. La tienda ya estaba puesta, las cosas estaban en su lugar y con una tortilla guanacasteca (las de verdad, palmeadas, gruesas y de maiz no transgénico como el de marca Maseca) descubrimos de nuevo que la vida se reinventa a ella misma y que por muchos planes que hacemos, los giros en el guión no nos pertenecen. Un abrazo y una esperanza después, ya estaba yo rumbo a Huacas con Humo y el Inge...


El cielo lleno de estrellas

La noche de año nuevo transcurrió al frente del otro mar... no pude evitar recordar la misma noche de un año antes, cuando se comenzó a tejer la telaraña que poco tiempo después, se pudrió, llevándose con ella una irrecuperable parte de mi alma.

Pero la noche de año nuevo era distinta. En lugar de la venta de simulacros y las buenas intenciones que empedraron el camino al infierno, esta noche estaba todo en calma... Humo, el Inge, y los eMes mirábamos el cielo, cocinábamos a la orilla del mar, bailábamos al ritmo y desafino de un grupillo de cuarta y recibíamos el año nuevo viendo colores en el cielo... tirando los sustos al mar y recordando que la vida es cambio, es apuesta...

Mientras tanto, yo pensaba que cuando estamos muy felices, inventamos el drama... como para pellizcarnos y desempolvar los pies... y que el drama puede ser cualquier cosa, como mirar un cabello despeinado y sentir un poco de decepción... Eso también, deberíamos tirarlo al mar.

Arroz a la marinera

No hay cosa mejor, que esos restaurantes que están al lado de la playa... tan al lado, que violan la ley y nos amenazan con quitarlos de ahí... No hay cosa mejor porque podemos ver el atardecer mientras comemos mariscos que saben a sal, arena y a que nunca han sido congelados...



Gallo Pinto con cuajada frita... en La Poesía

El plan estaba hecho... de camino a la estación de autobuses, pasaríamos por La Poesía (sin importar lo que vendieran, cuánto cobraran ni esas pequeñeces... a la soda íbamos por su nombre). De todas maneras, no hubo decepción. Cuajada frita (digamos que es como un queso en su fase más tierna) y gallo pinto (arroz con frijoles preparados de una forma especial... en este caso, tostadito). De ahí al bus de Santa Cruz.

Cuajada para llevar

"Mami ¿usted va de pie?"
"sí, por eso me cambié los zapatos, porque es muy cansado"
"Si no le tiene miedo a los banquitos de ordeñar, le presto el mío"

Cuando uno ve a una mujer sentada en el banquito junto al chofer, conversando con él, comprando quesos de camino y sentándose con él en la estación antes de retomar la ruta... evidentemente piensa "esa es la novia del chofer"... y esa era yo. Aunque Roy me mostraba las fotos de sus hijos, de su esposa, de su familia entera... nada importaba... nadie sabía que yo no soy la novia del chofer. Y yo, extrañada de mí, iba tranquila... como si no me dijera "mami" cada cinco minutos, tratando de olvidarme de esa desconfianza con la que siempre recibo los derroches de amabilidad (mi mente diciendo "de alguna manera me lo va a cobrar")... pensaba lo fácil que se hace todo cuando se está en el país propio (en México, me daría mucho miedo representar a la novia del chofer en una obra de cuatro horas y media).

De beso y abrazo nos despedimos... me prestó un disco que le dejé en la estación unos días después, le di mi correo electrónico y le dije "ojalá me toque viajar con usted otra vez".

... continuará

1 comentario:

Panda en la bañera... dijo...

ya estuvo, este año me voy a costa rica contigo !quiero probar ese menú!!
Por aquí se te extraña mucho.