10.1.09

El menú II

Comida china

La comida china en cada país es diferente... en Costa Rica por ejemplo, los primeros chinos se instalaron en Puntarenas y en los tiempos de juventud de mi papá, sólo había un restaurante chino en el puerto del Pacífico... sigue existiendo y se llama "El Primero". Cuando éramos niños, íbamos a comer arroz frito con camarones (bueno yo, que siempre pedía los mismo y siempre tomaba fanta naranja hasta que me empaché).

Entonces, tenía que ir a buscar comida china y fuimos el J. y yo... en el camino, recogí el libro primogénito de Malasombra, me encontré con los piropos de mi poeta tico favorito (y lo vi a tiempo, porque media hora después se tambaleaba como borracho de caño) y saludé a un par de amigos. Ese es San José, un pueblito donde las casualidades se dan todos los días.

Comimos como cerdos de engorde... hablamos como si no hubiera Internet (porque el J. no escribe nunca) y salimos a buscar algún bar donde seguir la conversa. No encontramos. San José es un pueblito y un 2 de enero, los negocios están de vacaciones... sobre todo porque todos los buscadores de bares están en las fiestas de Zapote.


Trucha al vapor y tortilla con queso

"Voy por vos a tu casa y nos vamos de paseo", me dijo W. Yo al regreso, cuando me traía a casa, le dije que no estoy acostumbrada a ese trato de princesita... "es que ahora sos turista y queremos que regresés al país", me dijo.

Nos fuimos a buscar un restaurante de truchas... "Yo no como nada que antes haya visto en vida" le aclaré... "así que si las venden sin tener que pescarlas, está bien". Comimos trucha y después inciamos la búsqueda de una tortilla aliñada (una tortilla gruesa que en la masa tiene queso y natilla y se cocina ya con todo). Nos equivocamos de lugar (más bien de cocinera, el lugar era hermoso) y en el intento, nos comimos el peor arroz con carne de la historia y el peor pozol del mundo mundial... Le expliqué a W. que ese intento de sopa con maíz en realidad se llama pozole, que el pozol es no sé qué bebida que el otro día me comentó el anarko... quien se burló de mi cuando le dije que no había probado el pozol porque no comía cerdo... "¡eso es pozole!" a lo que siguió la explicación que olvidé.

Entonces nos fuimos a las ruinas de Ujarrás (una de las pocas iglesias de principios de la colonia) y encontramos una mujer nicaraguense con un puesto de tortillas aliñadas y chorreadas. Las chorreadas son de maiz también, pero son dulces y se comen con natilla encima (crema agria). Caminamos por el parquecito, husmeamos en las plantaciones de albahaca y retomamos el camino hacia San José... Como una princesita, mis antojos fueron órdenes.


Pupusas

"No hay repollo en todo Zapote" me dijo la O. "Al parecer, el ministerio de salud lo confiscó, estaba contaminado". Ni modo, no comería pupusas entonces...

Las pupusas (son una comida salvadoreña que expliqué aquí) se quedaron en la lista de pendientes... aunque en Álvaro Obregón el otro día vi a una señora vendiendo esas delicias y como buena admiradora, anoté el teléfono por si un antojo me ataca en México.

De todas maneras, nos fuimos a Zapote... con el temor del arrepentimiento tradicional que todas las veces que iba, sentía cuando estaba ahí... Usualmente, esta feria gigante (para nuestros tamaños de feria) está llena de borrachos, manos tontas que sin pedir permiso se colocan en las nalgas de los y las transeúntes (de uno y otro género, sin distingo de preferencia sexual) y de miles de personas que no permiten ni caminar... Pero este año, estaba en orden absoluto, había suficiente espacio para que los borrachos circularan bien lejos y las manos tontas no se pudieran esconder.

Entonces, pude estar con el Yis y su novio, con J. y unos vodkas enlatados que resolvieron fácilmente eso de tomarse algo alcohólico para no desentonar con el resto de la humanidad... "No puedo tomar más" decía el Yis. pero lo convencimos para que no se fuera temprano...


Un sushi sin salsa tampico y a mitad de precio

El asunto con el sushi en México no lo he podido dilucidar... no sé si es por el limón que le ponen a la salsa de soya... no sé si es porque el pescado no es fresco, no sé si es porque a todo le ponen chipotle o salsas llenas de mayonesa... pero ha sido difícil para una admiradora ferviente del sushi, encontrar el plato justo en el D.F.

Por eso, tenía en mi lista ir a atiborrarme del sushi que más me gusta y así fue como el padre sireno dijo que sí, que eso comeríamos el domingo. El antojo apenas quedó enjuagado, la verdad... un barco entero era lo que yo necesitaba pero mi estómago no podía recibir...

Lo mejor fue que almorzamos los cuatro, como hace años no almorzábamos... y como hasta dentro de quién sabe cuánto tiempo no almorzaremos.

... continuará (sí, seguro llevo como dos kilos de más de regreso)

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