10.1.09

El menú III

El principito y la macarela

Seguramente es extraño, pero uno de los mayores antojos era ver al principito, el bebé de unos amigos que nació días antes de que me fuera... lo pude ver unas tres veces en diez días (o sea, fui la visita molesta del post-parto) y desde entonces, lo he visto crecer en fotos.

Coincidió mi visita con el cumpleaños de la madre del principito... (la tocaya) y entonces Ixiptla mostró sus excelentes dotes de cocinero... Es tan buen cocinero y tan espléndido, que en su casa de soltero (que extrañamos, por cierto) la cocina era el lugar de las fiestas... donde todo ocurría, donde se hacían y se deshacían las parejas, llegaban los mariachis, mirábamos las elecciones gringas, recibíamos las noticias del asesinato de Parmenio y comíamos pejibayes ante los ojos asqueados de los amigos guatemaltecos... "Los pejibayes son para los coches" decían... (los coches son los cerdos... En Guatemala, a los cerdos les dan los frutos ¿son frutos? de las palmeras, que son unas cosas de color naranja y sabor extraño que a los ticos nos encanta comer con mayonesa).

Pejibaye fue lo que usó Ixiplta esa noche... harina de pejibaye para cubrir los trozos de macarela que cocinó en aceite hirviendo y después sirvió con mayonesa con pejibaye también... una perfección que por supuesto, ni siquiera estaba en mi lista porque no existía en mi cabeza aquella maravilla... (voy a salir a comprar harina de pejibaye... cosa que no sé usar pero aprenderé para invitar a comer a los chilangos).

Y sí, me quité el antojo de ver al principito... dos días lo pude ver, alzar y hacer sonreir.

Pollo Mutante

De todos los manjares... este es el vergonzoso y políticamente incorrecto... el pollo mutante que comía en las cavangas o los días de pulsión de muerte y autodestrucción...

Y el asunto es que el pollo mutante de KFC no es igual en ninguna parte del mundo... y los ticos somos unos desgraciados delicadísimos... así que la receta del pollo es de lo más difícil de equilibrar si se trata de nuestro paladar... Pollo Campero por ejemplo (una cadena guatemalteca muy exitosa en muchos lugares del mundo) tuvo que cambiar su receta por completo para sobrevivir en Costa Rica... porque el exceso de condimentos no nos gusta... tampoco la carne seca del pollo frito... Es para que se entienda mejor por qué el pollo de KFC no puedo ir a comérmelo en el KFC de la avenida Chapultepec... sobre todo porque no dan la salsa de mostaza con miel que dan aquí...

Entonces, sin cabanga ni fase depre... me fui con la hermana sirena a buscar el pollo mutante con mazorca y papas... Así pudimos ponernos al día y conversar de los detalles de nuestras diferentísimas vidas...

El chifrijo

Nunca había comido chifrijo (un plato de arroz con frijoles llamados cubaces, (ji)tomate picado y chicharrón (carnitas de cerdo fritas)). Cuando el chifrijo apareció en la escena de las bocas de los bares (en Costa Rica es común que una cerveza se acompañe de un plato pequeño de comida y a eso se le llama "boca") yo ya no comía chicharrones... así que siempre fue un misterio.

Cuando le dije al Comando Marañón que eso pasaba... decidimos ir a buscar el chifrijo en cuestión... según la catadora (Ana la del Bosque)... no nos fue tan bien... todo estaba en su lugar pero faltaba sal y los chicharrones eran un poco falsos... eran carne de cerdo pero no chicharrón... y así no se vale... Lo que sí se vale es que ya me comí mi primer chifrijo y puedo comparar los demás... lo que no sé es cuándo. Tampoco urge... no será mi plato favorito del menú.

Plátano maduro con queso (me lo sirvieron con terremoto)

El plátano maduro en México se llama plátano macho... dice El Panda, que en Cuba también le dicen así... debe ser un asunto masculino... no hay machos más machos que los cubanos y los mexicanos (para bien y para mal).

Aquí, no se sirve de postre... se sirve acompañando las comidas... pero a mí me gusta tanto que a veces lo pido como plato único (así lo hice esta vez, sobre todo porque ya no puedo almorzar "comer" a las 12 del día). Era un almuerzo con Ana la del Bosque y con J. y era a esa hora porque tenía que regresar a trabajar... así que fue como de hola y adiós...

Y como ya lo dije, las casualidades aquí son ley... apareció la P. que estaba en San José y entonces el almuerzo se alargó hasta que el terremoto nos alcanzó desprevenidas y sentadas bajo un ventilador que amenazaba (al menos en mi imaginación macabra) con cortarnos la cabeza.

La verdad, ningún antojo tenía yo de vivir eso... comenzó a temblar y todo parecía normal (para un país donde la actividad sísimica es común y corriente). Después, siguió temblando, cada vez con más fuerza... hasta que yo pensé que era el final del viaje... No pensé que moriríamos, pensé que el país entero estaría destrozado, que era el final de lo que conocíamos y que algo muy grave había pasado.

Y sí, algo muy grave pasa... pero no en la ciudad... no se cayeron edificios en San José y la única persona que murió fue por un ataque al corazón...

Pero en Vara Blanca, en San Pedro de Poás, en Fraijanes... el mundo está caído y muchos cuerpos aún están bajo tierra. No sabemos cuánta gente murió pero seguramente serán cientos de personas...

Los cuerpos de rescate del país no son suficientes ni están preparados para este tipo de desastre... un terremoto como éste no ocurre desde 1992 y las características de la zona (llueve sin parar, hay derrumbes por todas partes, la carretera desapareció en grandes tramos y hay personas atrapadas en medio de las montañas) hacen que esta vez, los servicios de emergencia no sepan cómo responder. No quiero ser injusta, hacen su mejor esfuerzo, pero no es suficiente... necesitamos gente capacitada en deslizamientos o rescates ¿en nieve? porque el terreno está falseado y los helicópteros no pueden aterrizar.

Para empeorarlo todo, ayer se incendió la bodega donde la Comisión Nacional de Emergencias tenía los suministros de comida y colchones que por ley, siempre debe tener en sus depósitos... Y yo no puedo evitar pensar si de verdad esas bodegas estaban en orden... o si tuvieron que quemarlas porque los alimentos estaban vencidos y los políticos de turno se había gastado el dinero para eso, en sus campañas de miedo o en sus sobornos.

Así que ya no hay antojos... y seguramente no habrá más menú. Ahora voy a salir a comprar el café para mis provisiones de seis meses... pero también agua, enlatados, pañales, leche en polvo y lo que sirva para enviar a las zonas afectadas.

Si alguien quiere colaborar, puede escribirme y nos ponemos de acuerdo. Vamos a recoger suministros esta noche para llevarlos a centros de acopio en la mañana... justo antes de que tome un avión que me alejará del desastre y me hará sentirme aún más frustrada que ahora.

No hay comentarios.: