31.1.09

La despoesía no es lo mismo que leer un querido diario bajo un reflector

Dice RF que la poesía debería declararse muerta. Dice que el problema con la poesía es que quienes por mucho tiempo trataron de escribir cuentos y les salieron gachos, después pensaron que la poesía era más fácil y le entraron al oficio de la rima y la métrica... Pero eso resultó muy complicado. Casi, casi desistían, hasta que leyeron las letras de Cerati y dijeron "¡pero si ahí está! la poesía no tiene que rimar". Desde entonces, cualquiera dice que escribe poesía.

Yo a veces digo que escribo poesía (no en este blog) y a veces rayando con casi siempre, me da pena llamarles así. Cuando RF hablaba, me preguntaba si padezco del mismo síndrome de "la poesía facilista". No lo sé.

Lo mismo me pasó cuando leí el libro que el Panda me regaló en navidad. No lo he terminado aún, me siento como si Virginia Woolf fuera mi tía sabia y yo la hubiera dejado hablando sola, con la excusa de "tengo que irme, luego te llamo". No la he llamado y la conversación sobre El Cuarto Propio se quedó en suspenso, aunque la llevo por dentro todo el tiempo. La "tía Virginia" me preguntó más o menos ¿creés que tenés derecho de escribir berreos a estas alturas de la historia? ¡una cosa eran la Bronté y otra sos vos! ¿No va siendo hora de salirse un poco de las circunstancias del yo y entrarle a escribir de verdad? Si ya tenés un cuarto propio ¿qué estás esperando?

Y más o menos las mismas preguntas, quería hacer yo la otra noche en el "Miércoles de Poesía" en la Cafebrería El Péndulo. Cafebrería es un término que le queda grande, porque en ese evento no vendían café (algo que por supuesto, inspiró nuestra máxima indignación y nuestra mejor e insultante inspiración poética, obra que algún día El Panda y yo ofreceremos al público). Y poesía es un término que también le queda grande a los mamarrachos que se leyeron esa noche (para ser justa, debo aclarar que sólo soportamos cuatro de los 15 "poetas" prometidos y uno que leyó a Pessoa y Neruda. Quién sabe si la poesía se apareció más tarde, cuando ya había ido RF a rescatarnos).

El caso es que no soportamos. Para no subirnos a un escenario a leer nuestros llamados de auxilio es que tenemos un blog donde berrear. Para no leer ante un público que cree que asiste a un grupo de autoayuda, no volveremos jamás a ese lugar. Todos tenemos derecho a escribir lo que queramos, pero ¿tenemos derecho a llamarle poesía? ¿es algo subjetivo llamarlo así? (al estilo de, si a mí me parece que es poesía, es poesía) ¿se puede tomar en serio un espacio de lectura de "poesía" que está absolutamente viciado, donde la crítica es imposible y los aplausos se dan por simpatía?

No, no y no.

Ahora, ¿es necesario ser experto en qué es un soneto, un tetrástico, un rispetto para escribir poesía? Tampoco. Eso creo. Tal vez quienes leyeron el miércoles están peleados con las normas y la academia. Pero eso no basta. ¿De qué se trata entonces? ¿Cuál es la clave? ¿Alguien o algo dice qué es poesía y qué no? No sé quién es el alguien o el algo. Técnicamente sé lo mismo de poesía que de pintura (casi nada) pero reconozco ese algo que pasa en el cuerpo, en el espíritu cuando alguien lee una poesía o cuando miro una obra que contiene alguna idea potente. De alguna manera, es como cuando alguien toca un violín perfectamente afinado. Es maravilloso y nadie duda que lo es. Por el contrario, cuando suena un violín desafinado, no nos queda más remedio que arrugar la cara, salir corriendo y dejar hasta la mitad una copa de vino.

Mi segunda búsqueda de un taller de poesía en la Ciudad de México ha sido un fracaso más rotundo que el de la búsqueda anterior. Mientras encuentro interlocutores críticos pero también, relativamente conectados con mis historias, retomaré mi conversación con la tía o reiré con Roberto Bolaño y Los Detectives Salvajes. O tal vez, sea hora de abrir nuestro propio deshuesadero de palabras. O tal vez, debamos ir a efectuar un acto reivindicativo del escuadrón.

5 comentarios:

meleobro dijo...

que raro pensarlo...

y aplicar digamos, esta definición de buscar con certeza que es poesía a todo es más raro aún... ¿es una canción? ¿está bailando? ¿es una pintura? ¿soy un profesional? ¿eso es una fotografía? ¿eso es hermoso?

¿qué se necesita para una poesía?

y si alguien da todo lo que tiene por dentro y escribió algo con todo lo que sentió como nunca antes nadie lo ha hecho, será un poesía a pesar de parecer torpe y desalineada?

se me fundió un fusil...

te mando un abrazo Sirena...

Panda en la bañera... dijo...

háblale a la Tía Vriginia, ella siempre te va a contestar, no lo que quieras escuchar, por eso hay que hablarle a ella...y a la tía Marguerite Duras...

Sirena de mentiras dijo...

A ver... si se anuncia algo como "miércoles de poesía" lo que esperás encontrar es poesía... no cartas lastimeras ni "confesiones de invierno". Esas cositas que sentimos por dentro y queremos escribir pueden ser poesías o pueden ser simplemente catarsis. Juntar unas líneas que incluyan la palabra "amor, corazón, abandono, llanto" y leerlas frente al público que espera poesía, es una falta de respeto para todos. El público está ahí para colaborar en mejorar lo que alguien escribe y si aplaude cualquier mamarracho, quien lee nunca sabrá que su texto debe mejorar, que aún no está terminado, que aún no vale la pena escucharlo... y tal vez algún día será una poesía. Al público y a los compañeros que escriben, les toca decir "esto es un mamarracho, pero hay una idea buena que podrías desarrollar... hay que trabajarlos más" y así entre todos se ayudan. Aplaudirse es tan fácil como inútil.

Pandita: con Margarita pues no sé... creo que debés presentármela para que me vuelva a ver cuando me la encuentro por la calle. Tal vez tuvimos un mal comienzo.

Anónimo dijo...

Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavandose las manos se desentienden y evaden.

Maldigo la poesía de quien no toma partido...partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas, siento en mi a cuantos sufren y canto respirando; canto y canto y cantando más allá de mis penas; de mis penas personales, me ensancho, me ensancho.

No es una poesía gota a gota pensada; no es un bello producto, no es un fruto perfecto, es lo más necesario, lo que no tiene nombre, son gritos en el cielo y en la tierra son actos.

De Gabriel Celaya (si no me ataca el Alemán)


Abrazo a usted y a la gente buena que anda por aquí.

rf dijo...

Yo no dije que la poesía estuviera muerta. El problema es que, afortunadamente, es altamente exclusiva. Muertos los charlatanes. Tú sigue escribiendo, yo quiero leer.