18.1.09

Las olas

Cuando llevaba cuatro horas de caminar por el centro, en el momento en que dije "mirá, si por aquí se llega a la Plaza de Santo Domingo", el zopilote estiró sus alas, se soltó de mí y dijo hasta pronto.

Tal vez se cansó de caminar, de buscar y buscar en los estantes de libros usados, de discutir con el vendedor que decía que 349 menos 25% son 299 pesos... de buscar una cafetería con espacios vacíos...de buscar películas piratas y encontrar la primera de mi colección de Woody Allen... de comprar discos de rock mexicano con artistas como El Haragán, Heavy Nopal o Liran Roll...

Tal vez vio que yo estaba disfrutando demasiado el paseo, que ya no me iba su color negro con mi blusa azul y mi sonrisa...

El caso es que se fue. No dijo adiós - claro está- para dejar abierta la posibilidad de volver (y pronto).

3 comentarios:

Panda en la bañera... dijo...

jejejeje. Tu me dices y yo lo espanto, ya sabes que los zopiloes y yo nos conocemos desde hace rato.
Entonces ¿BESOTÓN?????

Sirena de mentiras dijo...

¿Qué tal escupitón? jajajajaja, así se espantan los zopilotes... con besos o con escupitajos vengadores (pero no mezclados, por favor).

¡Sí, besotón! ¿le cambiamos la fecha?

Humo en tus ojos dijo...

O sea, que ya no encontró más carne podrida con la que alimentarse la tripa. Huele mejor no?


ojo a la palabra de verificación: Pesto... culinariamente hablando, vienen tiempos mejores jojojojojo