26.2.09

¡Sí señor!

Yo pensaba que había escuchado muchos mariachis... hasta que escuché el Mariachi Nuevo Tecalitlán. Lo demás, son cuentos.

No puedo ni imaginarme ¿Cómo sonará el Vargas?

22.2.09

No doy paso sin huarache

Esta semana no estaré. Me toca ir a una fiesta de disfraces que durará seis largos, tediosos y superfluos días. Tal vez no la soporte.

No pienso maquillarme (no lo hago hace miles de años, no veo por qué deba regresar a esos tiempos). No llevo ni una gota de rubor (más que el que me hace la pena por estar ahí). Los zapatos de tacón van como último recurso. Por si acaso. Por si todos los disfraces que llevo no me alcanzaran. Ojalá no me los tenga que poner porque ya se sabe, eso me hace chispas por dentro cuando la chancletuda inside quiere ganar la partida.

Esta semana no. Ni modo. Tocará disfrazarse. Mi único acto posible de rebeldía lo hice hoy en el salón de belleza. Juro que usaron la máquina, lo juro... tengo el cabello tan corto que no habrá nadie que crea que soy una chica convencional que quiere triunfar en el mundo de los negocios. Ese será -humildemente- mi único manifiesto de rebeldía, frente a ese mundo en el que casi por accidente, por un poco por aventura, me metí.

Sin embargo, la fiesta de disfraces será decisiva. A veces, hace falta llegar al fondo del pozo para salir a respirar. No quiero eso. Quiero evitar llegar al fondo del pozo, así que comenzaré a salirme poco a poco.

El Panda dice que tendré mucho material. Creo que tiene razón. Debo mantenerme muy atenta, aprenderme los diálogos y escribir una novela que se llame "Llegué a Silicon Valley y pregunté dónde estaban los genios". Si descifran, guárdenme el secreto... aún necesito ese trabajo.

21.2.09

Los tesoros (ni tan) escondidos de México

Está el Panda.
Está el taller literario de los sábados.
Están las conversaciones con el señor sindicalista de verdad.
Está el Panda.
Está mi amigo irlandés con su ternura que conmueve.
Está el navegante. Qué lujo.
Está mi amigo, conocido como el Punk (aunque no es punk) y su pureza.
Está el Panda (¿ya lo dije?).
Está el Cuau... aderezando la hora de la cena con sus historias de terror de la vida real.
Está Luis Ricardo (aunque nunca lo vea y me avise tarde de las fiestas).
Están el nopal, la guayaba en almíbar, las nieves, los tlacoyos de habas y el queso oaxaca.
Están el centro histórico y mis paseos (mejor si son con la Nuececita).
Está mi entrada para el concierto de Radiohead y estará la del Peter Gabriel.
Está El Chamuco.
Está lo que viene con el Panda (¡qué familia tan bonita!, la Sopita, el humor ácido de RF , El Loco Max y Leny).
Está alguien más que aún no he podido nombrar y de quien no quiero hablar para no alborotar los agüizotes.

Toda esa gente está, esas cosas están y soy muy afortunada. No todo puede ser queja en esta vida.

Esbozo para un plan

Mis sueños, están en otra parte, muy lejos de las Industrias Superfluas S.A.

No es que estén en un lugar geográfico. Creo que están aquí adentro, como semillas esperando a que las siembre. Puedo sembrarlas aquí, puedo sembrarlas en Costa Rica. Puedo llevármelas a donde quiera.

Por eso, a veces quiero irme. No es fácil decidir dónde sembrar, porque una vez que la tierra se voltea, se prepara la composta, se acomodan las piedras, se cuida la plantita hasta que sea fuerte y pueda soportar el viento, la lluvia y el sol abrumador (y si es aquí, la contaminación) y se siembra por fin en el terreno, hay que quedarse si se quiere cosechar.

Por eso a veces quiero irme. Pero no me voy. Sembrar es todo un arte, nadie dijo que era fácil.

Recordatorio dialéctico

Cualquiera puede ser la última
No me gusta que me digan mentiras
Cualquiera puede ser la última
Una media verdad ¿es mentir?
Cualquiera puede ser la última
Cualquiera puede ser la última
Cualquiera puede ser la última
Cualquiera puede ser la última
Cuando no se quiere saber
es mejor no preguntar
Cualquiera puede ser la última
Cualquiera puede ser la última
Denuncia por acoso mental

20.2.09

Las cosas en Industrias Superfluas S.A. se están poniendo "color de hormiga". No sé cual color es ese, porque hay hormigas rojas, negras, color café (o shocolate según la geografía), amarillas... en fin.... el asunto es que se ha desatado algo como una partida de ajedrez y yo voy ganando.

Pero es cansado. Hoy fue un día cansado porque eso de estar planificando cada movida es un dolor de cabeza (literalmente). Lo bueno es que el teléfono mágico sonó y me

19.2.09

Un paso al frente

Nunca pensé que debía redactar esta explicación. Sin embargo, ahora creo que es necesario, sobre todo, porque escribir me permite comprender qué es lo que me pasa "por dentro".

Este blog no es un panfleto publicitario. Lo que está escrito aquí soy yo, sin simulacros, sin trampas mercadológicas, sin tapujos. Nunca he dejado de escribir algo que siento, por evitar lo que puedan pensar los demás sobre mí, sobre quién soy, sobre la forma en la que veo el mundo. Mucho menos, he dejado de escribir algo porque puedo ponerme en ridículo o verme mal.

Me he visto mal muchas veces en este blog. Podría hacer una lista de posts patéticos en los que de plano, se puede mirar todo eso de lo que carezco, todas mis fallas, todos mis rollos sin resolver, todo lo que está podrido. Y sí, podría haberlos editado. Algunas veces he puesto en borrador cosas que he escrito, porque no puedo tolerar leer que esas letras salieron de mí. Las dos veces que he escondido posts, al poco tiempo los he publicado de nuevo... cuando ya no duelen ni me avergüenzan. Cuando ya los he integrado como parte de lo que me hace ser quien soy, con los miles de defectos y terroríficos fantasmas que tengo.

Todo esto viene, por mi último post. Por los últimos posts.

Dije hace pocos días, que prefería verme cuando estaba desbordada, que verme cuando el miedo me paralizaba. Escribir eso me hizo ver que el movimiento dependía sólo de mi. Y como muchas veces pasa, tratando de ir de un extremo hacia un lugar en medio, el impulso me llevó al otro extremo.

Y para eso es el blog, para verme. El hecho de que otras personas también vengan a verme es secundario (por mucho que me encanten mis lectores y haya encontrado a personas maravillosas, gracias al blog). Y está claro que es lindo que alguien lea, pero algunos posts son mucho más un registro, que una comunicación con el exterior, aunque los ponga aquí a vista de todo el mundo.

Me vi mal. Oh sí. Me vi muy mal de nuevo con mi post de ayer. Sobre todo, porque le entré de nuevo al blog en mood maniacodepresivo. Desde afuera, es bien difícil entender que un día, esté celebrando mi nueva versión y el agua fresca que me dio por la cara... y al día siguiente diga que todo es una mierda, que me quiero ir de México y etcéteras.

Pero pasó una crisis. Y así son las crisis. Ni modo. Yo prefiero no disfrazarme de que estoy cuerda, porque si no escribiera tal y como siento las cosas, tendría que cargar las altas dosis de drama en la vida "real" y lo peor, es que lo haría sin darme cuenta.

Y en estos días -no lo voy a negar- el drama se apoderó de mí, en la vida real, virtual y en la que quieran... todas las dosis, todos los parámetros, todas las medidas y toda la cordura se esfumaron a raiz de un descubrimiento trascendental. Y cuando hay crisis... yo escribo. Y cuando escribo, pienso. Y cuando leo lo que escribí, proceso. Y cuando proceso puedo decir "uy Sirena... de veras que estás bien chocha... no exageremos... estás como de novela rosa y escena de desmayo".

Y escribo este post tan extraño y tan dirigido a los lectores (a los que son mis amigos del alma y ayer se preocuparon mucho por mí) porque es justo que les explique, por lo mucho que me quieren, que para eso es este blog, que para eso lo uso... y que no todas las veces que escriba que el mundo me cayó encima, será verdad... y que a veces, hay que leer en series y conjuntos para entender... y que incluso algunas veces, no se trata de entender sino de ser testigo de un momento de fragilidad, ridículo, locura, patetismo o infinita alegría.

Y que gracias por preocuparse. Y gracias por seguir viniendo en todas las estaciones, tonos de letra y estados de ánimo.

18.2.09

¿dejar como en "permitir" o como en "irse"?

Me fui volando

Tal vez la vida en verdad sea maravillosa como dije. Tal vez ella sea maravillosa y la que juega mal con ella, sea yo. Tal vez la vida es la niña buena y yo soy, la que le patea las pantorrillas, le jala el cabello y le escupe en la cara.

Tal vez, tenga mal de ojo. O mal ojo. O buen ojo y mala suerte. O una maldición. O lo que llaman karma.

Pero no lo merezco, lo juro. Yo merezco otra cosa de la vida. Debe ser entonces que la vida no sabe, sólo tira los dados y nos lanza batallas al azar.

(No, no puede ser al azar. No existen las casualidades, al menos no casualidades que parecen ser diseñadas por un software).

Pero algo no anda bien. Debo ser yo, ni modo que sea la vida o los dados que usa.

(Aunque viendo cómo andan las cosas con la justicia y con el amor en el mundo, tal vez en serio, no sea culpa mía).

Tal vez la vida sea la perversa, la que juega conmigo, la que sabe los premios que me merezco y tiene la osadía de mostrármelos para después, arrebatármelos de las manos y dejarme así, derrotada, perdida, sin Esperanza.

Y no lo merezco, de verdad. No merezco que la vida se ensañe conmigo. No lo merezco y aún así, recibo el castigo.

Tal vez me cobra haber venido al mundo por insistencia. Pero ya estoy aquí, hace muchos años y me he construido un buen lugar. Que me dé algo de mérito.

Estoy cansada. Estoy triste. Tengo un sabor amargo.

Y quiero irme. Ya entendí para qué vine a México. Ahora quiero irme.







PD: la celebración de mi versión 3.5 tendrá que esperar unos cuantos parches de seguridad.

Nota: Amigos preocupados, no entren en pánico. Este blog es un registro y cuando cae un meteorito, debe quedar escrito aquí. Pero estaré bien, creo. Ahora no quiero hablar y no puedo explicar nada más que lo que leen.

¡Tráiganme mi tequila!

UN MUNDO RARO
José Alfredo Jiménez

Cuando te hablen de amor
y de ilusiones
y te ofrezcan un sol
y un cielo entero.

Si te acuerdas de mí
no me menciones
porque vas a sentir
amor del bueno.

Y si quieren saber
de tu pasado
es preciso decir
una mentira:

Dí que vienes de allá
de un mundo raro
que no sabes llorar
que no entiendes de amor
y que nunca has amado.

Porque yo a dónde voy
hablaré de tu amor
como un sueño dorado,
y olvidando el rencor
no diré que tu adiós
me volvió desgraciado.

Y si quieren saber
de mi pasado
es preciso decir
otra mentira:

Les diré que llegué
de un mundo raro
que no sé del dolor
que triunfé en el amor
y que nunca he llorado.


Si quieren la canción pídanmela y se las envío. Estará en formato libre .ogg (así que si no pueden abrirla, deberían usar mejores programas ;-) como Amarok).

17.2.09

No hay Esperanza sin amor

Un fundamentalista islámico se suicida para alcanzar la gloria

Hay quienes renuncian al amor para la misma cosa

Llámenme ignorante, pero hoy no encuentro la diferencia

Las llaves de mi puerta

Tal vez, de ahí provenga mi particular relación con las palabras. Aprendí de una manera imborrable, que el no poder hablar y el no poder escribir, equivalían a estar en peligro de muerte.

Era el día del padre, yo tenía tres años (muchos de mis recuerdos los ubico a esa edad. Parece que nunca tuve dos, ni cinco, sino tres y después salto a los ocho). Mi hermano mayor se había quitado los zapatos y patinaba felizmente, resbalando en las medias* en la zona del comedor.

Seguramente yo lo admiraba. Era mi hermano mayor y se movía en el mundo mucho mejor que yo (con los años, la sensación de movimiento fue cambiando y me atrevo a decir, que él sigue patinando en medias en la casa de la infancia), pero en aquel momento, para ser tan "carga" como mi hermano, lo mejor era que yo me quitara los zapatos y lo imitara.

Supongo que por unos minutos la pasé bien. Después lo que recuerdo son borbotones de sangre en la cocina y mi mamá diciendo "Juan, Juan, se va a desangrar". Patinar en medias casi siempre trae consigo, resbalones. Y en este caso, el resbalón me dejó caer dos gradas abajo con los dientes partiéndome la lengua.

Ya dije que era día del padre. ¿Cuántos médicos trabajaban, en los tiempos de bonanza, un día del padre en el Hospital de Niños? Pocos. ¿Cuántos de ellos, especialistas en cirugías delicadas? Uno, que iba de paso y se dirigía a la salida. Tal vez esa fue la primera vez que ocurrió uno de esos actos psicomágicos que han ocurrido en mi vida. La suerte, a veces me acompaña y en este caso hizo que por ejemplo, la esposa del médico que va saliendo del hospital, fuera la señora que había chocado su carro contra el de mi papá, hacía apenas unos días. La suerte hizo que mi papá se comportara con la señora como todo un caballero y que entonces ella, le debiera un gran favor. Tan grande como salvarle las palabras a su hija.

(En este punto empiezo a sospechar que esta historia ya la conté, pero no la encuentro por ninguna parte).

Siete puntadas en mi lengua eran un 90% de ella. El doctor no sabía si iba a poder hablar bien o si repetiría las sílabas en eso que llamamos tartamudear (una palabra que me parece espantosa, por cierto). El punto es que sí, sí pude hablar y no tartamudeo.

Pero ese es el final feliz y aún no he llegado. A los tres años, sin saber escribir y sin poder hablar, lo único que puede aparecer es un exceso de frustración y de dolor. Los poderes que yo atribuía a mi mamá se desvanecieron por completo. ¿Cómo era posible que ella, mami, no pudiera saber lo que yo quería? ¿Cómo era posible, que el mundo siguiera su curso, la gente siguiera conversando, mientras yo estaba fuera de todo, en una marginalidad absoluta?

Sí, tal vez de ahí venga mi fijación con las palabras. Tal vez por eso, escribo tantas y leo tantas otras. Tal vez por eso, me gustan las tildes y las comas. Jamás aprendí a patinar.

Tal vez por eso mismo, siempre he querido una cajita de palabras.



* medias= calcetines

14.2.09

3.5

El día del amor es una buena excusa para sacudirse los fantasmas del pasado (cosa que ya no tengo), salir a bailar, comer helados o ir a ver Coraline. No es un día como otros, por mucho que queramos ignorar las tendencias mercadológicas y perversas del sistema capitalista. No nos hagamos, la calle está repleta de corazones falsos, chocolates y besos.

Y como no se puede evitar (a menos que se decida pasar el día entero frente a la computadora, buscando mensajes cifrados en lugar de tomar el teléfono mágico) yo aprovecharé para celebrar conmigo, el lanzamiento de mi versión 3.5.

Me he vestido de fiesta y tengo mucha alegría para gastar, regalar y hasta guardar por si llegara la sequía.

¡Besos al mundo!

(me veo sexy con mi vestido de fiesta)


De última hora:
Al parecer, debería agregarle una mascarilla a mi vestido de fiesta o no volver a salir de casa hoy. Tragar ozono no es lo mío y aquí tengo mi súper purificador que me salva de eso y ya anduve en el sur "disfrutando" del aire libre. Por cierto, señores de la IMECA ¿qué pasa con su sitio?

13.2.09

... como doy el amor

Una vez escuché a María Pretiz, decir que esta canción la escribió pensando en un amigo mutuo. Decía que le sorprendía cómo él miraba la vida de frente y jamás, jamás, perdía la esperanza:

"quisiera ser de esa gente, que hace jardines, que ve jardines por hacer en tierra seca y polvorienta, ser de esa gente que aunque el pasado le duela, va saboreando el presente y se levanta a caminar"

Se pueden sembrar jardines pero también es posible, que seamos de esa gente que mira un árbol retoñando y le pone el pie encima, como si le doliera la hermosura de las hojas tiernas o la potencialidad de los jugos de naranja que saldrán de sus frutos.

Hace ya tiempo que decidí hacer jardines. No siempre salen bien, no siempre nacen, pero lo intento. No he sabido escoger buena tierra y aunque había pensado que la buena tierra no existía, ahora creo que existe, es la buena tierra de la selva.

No quiero un leñador. Tampoco quiero una isla (ya tengo una). Yo lo que quiero es un guerrillero. Si no es eso, no quiero nada.

A veces, dan ganas de tomar el machete. Otras, me acomodo fácilmente en mi suave almohada

Nuestros derechos se nos violentan todos los días hasta en las cosas que nos parecen insignificantes. Mis derechos son violados cada vez que voy a un banco y alguien me salta en la fila porque tiene una tarjeta de cliente preferencial. Se me violentan cuando un conductor acelera mientras se acerca a la esquina que yo acabo de cruzar. Por eso me encanta cuando somos muchos y entre nosotros, desconocidos, simplemente peatones, hacemos nuestra "pequeña revolución triunfante" y nos tiramos a cruzar.

México supera a Costa Rica en esto. Lo siento mucho, no me gusta quejarme (mucho) del país que ahora me acoge, pero es así. Por ejemplo, en otros países del mundo, los peatones tienen prioridad, aquí no. Aquí, cuando el semáforo peatonal me dice que pase, los carros van primero y yo debo cuidarme de que uno de los que va a girar, no me pase por encima. Si a esto le sumamos que en la Ciudad de México la gente puede andar manejando un carro sin saber ni una sola de las disposiciones de tránsito, violenta mis derechos o al menos, le da un menor valor a mi vida.

Y yo me quejo. Y no me da la gana acostumbrarme. El día que deje de quejarme, será porque mis cenizas ya habrán sido esparcidas en no sé dónde *

Aquí el problema es la arbitrariedad. Cuando las cosas son arbitrarias caemos en el abismo de la inseguridad, la incertidumbre y no sabemos qué podemos esperar. Como dice Lawrence Lessig: "Una «sociedad libre» está regulada por leyes. Pero hay límites que cualquier sociedad libre pone a esa regulación legal: ninguna sociedad que mantenga sus leyes en secreto podría llamarse, nunca, libre. Ningún gobierno que esconda sus normas a los gobernados podría incluirse, nunca, en nuestra tradición. El Derecho gobierna. Pero sólo, precisamente, cuando lo hace a la vista. Y el Derecho sólo está a la vista cuando sus términos pueden ser conocidos por los gobernados o por los agentes de los gobernados —abogados, parlamentos".

Pero el mayor problema no son mis berrinches de mujer libre y de clase acomodada. Yo me la llevo fácil (tan fácil, que los únicos derechos que se me violentan en el nivel micro -en el macro todos estamos jodidos- son cualquier cosa). Aunque llore, aunque me duela la injusticia, de todas maneras estoy afuera. No importa cuánto pueda solidarizarme, soy incapaz de sentir la furia, la indignación y la infinita tristeza de las víctimas.

Ayer, la Corte Suprema de Justicia de México (sic) "declaró (...) a mediodía, con un gran gesto, el fin de la sesión del pleno: cuatro días, poco más de 20 horas de debates jurisconsultos que concluyeron que, si bien hubo “violaciones graves a las garantías individuales” en mayo de 2006 en San Salvador Atenco, ningún funcionario de alto o medido nivel, ni del estado de México ni del gobierno federal, fue responsable de estos hechos que provocaron la muerte de dos jóvenes, agresiones sexuales de policías contra una treintena de mujeres arrestadas, centenares de detenciones arbitrarias y torturas". Estoy en México, a poca distancia de las protestas y no me he movido de la silla de oficina. Tendría que estar afuera, gritando (pero me aplicarían el famoso 33 y me expulsarían del país).

Apenas hace dos semanas, las noticias acerca de "El Pozolero" llenaban las conversaciones en la calle. Hoy, se habla de incorporar cambios en las leyes para que se pueda penar como se debe el hecho de descuartizar, desaparecer y cocinar (supongo que no lo redactarán así) a más de una persona. Por ahora, esta persona no será condenada a más de dos años porque "El Código Penal Federal (CPF), en su artículo 280, precisa que una conducta de este tipo sólo se castiga de tres días a dos años de prisión o con el pago de una multa económica, que va de los 30 a 90 días de salario mínimo vigente (de 100 a 300 €)".

Cuando miro estas cosas, cuando pienso en mi país, me pregunto cómo fue que se perdió la batalla. ¿Hubo alguna vez seguridad jurídica en este país? ¿La gente alguna vez tuvo derechos? ¿Se perdieron? ¿Nunca existieron? ¿Los dejaron morir? En Guatemala he sentido lo mismo, pero la historia me permite explicármelo. Aquí no. Aquí parece que una guerra hubiera arrasado el país entero, es un tipo de fatalismo que no logro comprender ni encontrar en sus orígenes. ¿Será el régimen del PRI? ¿Serán los caudillos? ¿A qué se debe?

Tal vez por eso, aquí dicen "¡qué poca madre!" para referirse a algo injusto. Tal vez porque la madre representa al amor y hay muy poco amor en estas calles, en estas leyes, en estos policías, en estos militares, en estos gobernantes. Este país me fascina (no quiero que quede una impresión equivocada), pero a veces, muchas veces, especialmente en esta ciudad, siento que estoy viviendo en una tierra arrasada, que esparcieron agente naranja en las conciencias, que el terremoto rompió algo que no se ha podido reparar.

Si no recuerdan el caso Atenco, por favor (por favor) vean estos videos:





* Aprovecho para dejar en claro aquí (del cumplimiento de esto serán responsables los amigos de la vida no-virtual que leen este blog) que 18 meses en estado de eso que llaman "muerte cerebral" es el plazo que permito que me mantengan "con vida"; que todos mis órganos deben ser donados a otras personas que los necesiten y las sobras, a eso que llaman "la ciencia"; que quiero que me incineren (y si no decido, tiren mis cenizas en la cara de algún gobernante corrupto (de preferencia, asmático); y que no quiero que hagan ningún acto en ninguna iglesia mencionando a ningún dios.

12.2.09

Creo, que es posible construir el mundo en tres días. EL Otro Mundo.
Creo también que es posible que las lágrimas representen el triunfo de la vida sobre la muerte.
Creo que es posible sembrar una semilla y que cuatro palabras después exista un árbol.
Creo, que algunas veces, especialmente ésta, debemos dar las gracias, aunque no entendamos qué pretende la vida.
Creo, que es posible construir El Otro Mundo en tres días. Creo también, que es imposible destruirlo en una noche.

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Había una vez un teléfono mágico.
Había una vez un teléfono mágico que tenía mapas y marcaba el recorrido entre el metro, un par de quesadillas y un beso.
Había una vez un teléfono mágico que hacía que se encontraran dos, entre cien millones de personas.
Había una vez un teléfono mágico que se perdió y se apagó. Desde entonces, ellos también se perdieron uno al otro. Pero no se apagaron.

sudo apt-get remove tristeza

Sirena@luna:~$ sudo apt-get remove tristeza
[sudo] password for Sirena: xxxxxxxx
Leyendo lista de paquetes... Hecho
Creando árbol de dependencias
Leyendo la información de estado... Hecho
E: No se pudo encontrar el paquete tristeza
Sirena@luna:~$
Sirena@luna:~$

Sirena@luna:~$ sudo apt-get remove cabanga
[sudo] password for Sirena: xxxxxxxx
Leyendo lista de paquetes... Hecho
Creando árbol de dependencias
Leyendo la información de estado... Hecho
E: No se pudo encontrar el paquete cabanga
Sirena@luna:~$
Sirena@luna:~$

Sirena@luna:~$ sudo apt-get remove miedo
[sudo] password for Sirena: xxxxxxxx
Leyendo lista de paquetes... Hecho
Creando árbol de dependencias
Leyendo la información de estado... Hecho
E: No se pudo encontrar el paquete miedo
Sirena@luna:~$
Sirena@luna:~$

Sirena@luna:~$ sudo apt-get remove adiós

10.2.09

Como me lo recetó el doctor

... tan bonita la vida... como le dije unos piropos sobre lo maravillosa que era... se está luciendo... casi parece bruja...

Primero, me manda algo que parece ser un regalazo (tan grande que es de esos que no caben en la habitación, una no sabe ni donde acomodar y hacen que las gracias salgan como una mueca pero en el fondo, está una muy agradecida).

Segundo, me pone en el camino al nuevo amigo que conoce a un amigo que tiene un taller de poesía... El nuevo amigo le envía mis intentos y soy aceptada... para exponer mis trapos sucios al sol y convertirlos en trapos sucios mejor escritos...

Tercero, hace que una compañera de mi odioso trabajo cometa un error garrafal y me mande un correo donde me falta el respeto en niveles de causal de despido (no la voy a despedir, pero podría si yo fuera una mala persona que saborea el poder)... lo que me da la información que necesito para orientar a Industrias Superfluas S.A. de C.V. por un mejor camino (si logro llevarla a buen puerto, puedo largarme pronto).

Cuarto, le pido tiempo, le pido calma , le pido paz... y me receta varios días de retiro espiritual (por decreto, así como yo lo necesitaba) que me permitirán tomar las decisiones que hoy soy incapaz de tomar.

Aunque el mundo sea una mierda y nos estemos matando (no lo olvido, jamás lo olvido), la vida puede ser otra cosa.

9.2.09

Tengo unos cuantos bugs

Digamos que yo pedía una lista de kosas, y que esas kosas llegaban un día a tocarme la puerta.
Digamos que yo entonces no sabía qué hacer con lo que había pedido.
Digamos que en mi búsqueda del equilibrio, se me había ido la mano y que ahora el miedo obsesivo se había instalado.

Yo me prefiero cuando estoy al filo de desbordarme, que cuando voy caminando con precaución y pies de plomo.
Pero ni modo.
No sé qué hacer con las kosas que pedí y llegaron.
Esa es la verdad.
Agrego la paciencia a la lista, a ver si es posible pedir algo más.
A ver si no lo pierdo todo, por cobarde.

7.2.09

R/. ¡Pues una imbécil!

Hay hechos comprobados, como que este blog lo leen como cinco personas y las demás, llegan por búsquedas tan brillantes como: "cómo asen el amor las sirenas", "¿qué comen las sirenas, dónde viven?" o la ya legendaria "¿cómo ser una puta en la cama?".

Hay otros hechos comprobados, como que yo del punk sé muy poco y me gusta menos. Del punk sólo me gusta mi amante y ya ni tanto, porque respeto mucho que a él a veces le valga una mierda el mundo pero no que le valga una mierda yo.

Y hay más. Hay otro hecho comprobado y es que la vida es maravillosa. El problema es que no la entendemos nada, lo que se llama nada.

Por ejemplo, en mi última lucha de campeonato, cuando perdí la máscara y me quedaron los ojos tristes, en realidad, la vida me salvó. No sé si estará bien decir que se salvó a ella misma, puede ser, porque si esa historia de amor no se hubiera revelado como lo que verdaderamente fue, mi vida sería otra y yo sería una miseria de mujer. Ya se sabe, dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Y me pregunto ¿detrás de un imbécil qué hay?

La vida es maravillosa (las maravillas son extrañas, no siempre son hermosas) y sin embargo, insistimos en cobrarle las cuentas de lo que en realidad, han sido los giros fundamentales que nos hacen ser quienes somos ahora. Si nos hubiéramos ahorrado el dolor nos habría salido tan caro, como la vida misma.

No hay nada nuevo ni tracendental aquí. Constantemente seguiré quejándome injustamente de la vida... hasta que aprenda a apreciarla a cada instante. No es que el blog se llamará de nuevo "Cantos" ni nada por el estilo. Sólo quise celebrar quién soy, dónde estoy y cómo estoy. Ya lo que sigue es sanar.

Lista de compras

  1. Antibióticos
  2. Ampollas de vitaminas
  3. Equinácea
  4. Kleenex antivirales(y políticamente incorrectos)
  5. Jugo antigripal (piña, naranja, limón, guayaba y miel)
  6. Agua pura
  7. Caldo de pollo con cariño del Panda
  8. Bob Dylan
¡Tengo todo lo que necesito para derrotar esta gripe! (de donde yo vengo, decimos "gripe", no "gripa").

4.2.09

Hoy almorcé conmigo

- Tal vez podría aprovechar a mis compañeros de oficina como personajes para escribir
- O sea que ¿ahora querés ser escritora?
- Bueno, esteee... no sé... ¿hay que decidir ser escritora o puedo seguir siendo todo lo demás?
- Pues no sé, pero justificar el quedarte en ese trabajo con la excusa de sacar personajes, me parece un argumento muy barato
- ¿Y si me quedo hasta que termine la tesis? Podría forzarme a terminarla pronto...
- O sea, que ¿la única manera de cerrar ese capítulo es torturándote?
- No pues, tortura tampoco es... después de todo Bukowski escribía después de trabajar clasificando cartas en una oficina postal
- Hmmm pero Sábato tuvo los huevos de abandonar la ciencia para irse a escribir y comer lo que fuera
- ¡Es que yo no puedo comer lo que sea! ¡Necesito una herencia como la que recibió Virginia Woolf!
- Dale con la tía Virginia... este trabajo te permite quedarte en México un tiempo más... ¿ya querés regresarte?

Odio mi trabajo I