30.3.09

Sirena va al desierto

Siempre que hay un cambio de época, hay un cambio de cara en el blog. No me convenció el experimento de la partitura. Me estorbaba pensar si estaba bien la métrica y en el fondo, no me sirvió para calmar la necesidad de marcar un antes y un después.

Sí. Otra vez hay un antes y un después, pero ahora no está marcado por la tristeza. En algo he avanzado.

Este blog ha servido para muchas cosas. Me ha permitido encontrarme con gente a la que quiero fuertemente. Ha servido para crecer y conocerme, pero tengo el presentimiento, de que también ha servido para enredarme en mis propias palabras. Necesito aprender a hacer silencio,a soportarlo.

En eso ando... y como es obvio, no puedo... pero sigo tratando.

En las vacaciones tal vez vaya al desierto de veras... supongo que es lo más parecido a confrontar el silencio ¿no?

Las sirenas ya no están. Las gracias a los amigos que me las dieron, siguen estando ahí.

Escarbando

En el concierto del viernes, faltaron mis dos favoritas. Mercy Street es una de ellas y Digging in the Dirt es la otra.


SeeqPod - Playable Search

Porque la letra me cae como un guante o un pasamontañas, aquí la pongo.

Digging in the dirt (Peter Gabriel)

Something in me, dark and sticky
All the time its getting strong
No way of dealing with this feeling
Cant go on like this too long

This time you've gone too far
I told you

Dont talk back
Just drive the car
Shut your mouth
I know what you are
Dont say nothing
Keep your hands on the wheel
Dont turn around
This is for real
Digging in the dirt
Stay with me, I need support
Im digging in the dirt
To find the places I got hurt
Open up the places I got hurt

The more I look, the more I find
As I close on in, I get so blind
I feel it in my head, I feel it in my toes
I feel it in my sex, thats the place it goes

Im digging in the dirt
Stay with me I need support
Im digging in the dirt
To find the places I got hurt
To open up the places I got hurt

Digging in the dirt
To find the places we got hurt


En el sitio de Peter Gabriel hay una canción para descarga gratuita. Aún no la he escuchado pero no se puede esperar decepción alguna. Pueden pedir su enlace aquí.
Digging in the dirt (Peter Gabriel)

Something in me, dark and sticky
All the time its getting strong
No way of dealing with this feeling
Cant go on like this too long


This time youve gone too far
I told you

Dont talk back
Just drive the car
Shut your mouth
I know what you are
Dont say nothing
Keep your hands on the wheel
Dont turn around
This is for real
Digging in the dirt
Stay with me, I need support
Im digging in the dirt
To find the places I got hurt
Open up the places I got hurt

The more I look, the more I find
As I close on in, I get so blind
I feel it in my head, I feel it in my toes
I feel it in my sex, thats the place it goes

Im digging in the dirt
Stay with me I need support
Im digging in the dirt
To find the places I got hurt
To open up the places I got hurt

Digging in the dirt
To find the places we got hurt


En el sitio de Peter Gabriel hay una canción para descarga gratuita. Aún no la he escuchado pero no se puede esperar decepción alguna. Pueden pedir

29.3.09

Un lujo y un desperdicio

Es bueno, de todas maneras, ir cumpliendo la lista de deseos para realizarlos antes de morir. Nunca se sabe cuánto tocará y lo mejor es no perder tiempo.

El viernes, cumplí uno de mis deseos. Fui al concierto de Peter Gabriel. No voy a decir que estuvo maravilloso, pero tener la oportunidad de ver a un señorón de la música como él, aunque no sea en su mejor época, es un lujo.

Creo que ya no me quedan cosas así en mi lista de pendientes. Lo mejor es que me vaya inventando unas nuevas porque si no ¿quién quita que al pisuicas se le antoje que ya le vaya a amenizar las fiestas?

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A mí me dijeron que iba a jugar la selección de fútbol de México contra la selección de fútbol de Costa Rica... no me dijeron que venían los mejengueros de los domingos en La Sabana.

Digamos que el sábado, conocí el Estadio Azteca y que no me pasó lo que a Calamaro.
Digamos que el sábado me puse la camiseta roja que me trajo Vic (tan lindo Vic).
Digamos que el sábado, volví a recordar que muchos ticos me caen mal (especialmente los futboleros y sobre todo, las futboleras que creen que diciendo "nicas" o "indios" insultan a alguien más que a ellas mismas).
Digamos que mi amigo tico me salió con la hablada del patriotismo. O sea, yo tendría que salir del estadio diciendo que la sele no hizo el ridículo para que le tenga amor a la patria. Yo -entre otras cosas- voté por el NO y me partí el lomo por eso... ¡no me vengan con mamadas!
Digamos que mi amigo mexicano, se tuvo que pasar de sector porque la pasión lo estaba ahogando. Regresó cuando terminó el partido, nos subimos a los asientos y nos dimos un abrazo gigante... para que no se diga que estaba yo enchilada.
Digamos que mañana no tengo que ir a la oficina a que se burlen.

26.3.09

¿Libertad de... de.... depresión?

Entre la prohibición de los besos con lengua, la de comprarle a vendedores ambulantes, la policía que me "insultó" diciéndome que no sé leer y el "cállate la boca" a Manu Chao...

... creo que me quedan pocos días en este país... porque con la cantidad de violaciones a los derechos humanos, las decisiones del gobierno espurio y la campaña política eterna... ¿cómo podría quedarme callada?

No opino: (no dejen de leer la primera...)

Diputados debaten por Orden del Baño a Calderón

Exonera tribunal a Luis Echeverría por matanza del 68

Rechaza el BdeM divulgar a qué paridad y bancos entregó dólares


* ojo... en mi terruño tampoco estamos muy bien... el tema es que soy bocona en todas partes...

25.3.09

Las cosas que por lo general se me esconden

Anoche, el Centro Cultural de España, presentó el documental costarricense "Se Prohibe Bailar Suin". También se presentó el grupo de swing criollo (baile popular tico) de Ligia Torijano. O sea, la pachucada total. El éxtasis de la pachucada. Comprenderán que yo estaba más que feliz viéndolos a todos pegando brincos al son de la cumbia.

En México, el movimiento de los Sonideros es similar. Dicen... porque yo no tengo con quién ir a ver las cosas ocultas y más populares de la ciudad. Ayer, un poeta prometió que me llevaría. Me dijo que me llevaría a ver la parte cara sucia, donde una pequeña lágrima resbala en la mejilla y hace evidente lo que hay debajo. Pero yo ya no creo en las palabras.

Después de lo del centro, nos fuimos a un lugar muy extraño. Es un tesoro que está muy cerca de casa, pero nunca lo había visto. Es la Casa de Mora, una casa grande y vieja que ahora tiene escenarios de teatro, salas para experimentación, cafetería, biblioteca, cocinas donde se cuentan cuentos. Los martes se hace una cosa que se llama "Poetas del megáfono" y se trata de varios jóvenes que cada semana eligen una palabra como tema para los poemas que presentarán la semana que sigue. Ayer el tema era "lombrices" y hubo un par de aciertos. Pero no importaba que no todos se tomaran en serio la tarea, aquello era como encontrar un pastel de chocolate en medio de unas semanas demasiado amargas.

Andaba con unos ticos. Cuando los temas comenzaron a decir palabras como "malinchista" o "don beto Cañas" y "Gandhi" yo renuncié a mi silla y me fui a entrevistar al poeta veracruzano que prometió llevarme a los Sonideros... Pasó lo que casi siempre pasa. Comenzó a contarme de su pueblo y por poco comienza a llorar. También pasó lo otro que siempre pasa (bueno, no siempre). En algún momento me dijo algo como "vámonos a otro lado". Sabiendo que ése otro lado es más o menos un colchón, simplemente sonreí y no moví ni uno sólo de mis dedos del pie.

Ya tendré tiempo de explicarle al poeta veracruzano, por qué no vamos a ir a otro lado. Tengo el presentimiento de que él sí cumple sus promesas. Tal vez, porque cree que si me lleva a Xalapa para escuchar son jarocho, el otro lado se acercará. Mal por él. En mi casa de apuestas ya las carreras terminaron.

24.3.09

Asista y colabore

Ando buscando dónde pasar mis vacaciones de semana santa/celebración de cumpleaños... Todas mis antenitas se dirigen hacia Guerrero, a Cuajinicuilapa (Costa Chica) donde están las raíces afro. Sin embargo, echarme ése viaje sola, más o menos a ciegas, puede ser peligroso.

La prudencia me dice que me escape con uno de esos paquetes de hotel... pero la verdad, lo que más quisiera, sería ir a algún lugar que se parezca a Puerto Viejo, donde no haya compus...

Un momento. Si no hay compus ¿en qué escribo?

Hmmmm... ¿qué hacer? ¿qué hacer?

Se escuchan sugerencias.

Dis-culpa

Calamaro dice que la culpa es un invento muy poco generoso. Yo he hecho de eso una ley. No cargo con las culpas. Cuando alguien me dice que soy culpable de algo, para liberarme de ella, pido perdón cuantas veces sea necesario (y lo hago de veras, con convicción), explico por qué hice las cosas que hice y si hace falta, dejo que la persona que se sintió ofendida me humille. Si necesita que yo riegue cariñosamente el jardín de su ego, lo hago sin dudar y lo hago bien. Si necesita escuchar una y mil veces lo mucho que me importa, lo mucho que me duele haberle hecho daño, lo mala persona que soy y lo injusta que fui, no tengo ninguna pena en hacerlo.

Así, si todo falla, si no hay perdón posible, si no hay negociación que valga, no cargo ninguna culpa en mis espaldas. Siempre me aseguro de haber hecho todo lo que estaba a mi alcance para remediar el error que cometí o el error que alguien piensa que cometí.

Eso no me evita el dolor de saber que a pesar de mi esfuerzo, no fui perdonada. No me evita sentirme mal por haber echado algo a perder. Pero me ayuda a mirar con claridad que la responsabilidad no es sólo mía. Me tranquiliza que incluso, sabiendo que no soy culpable de los cargos, cuando alguien me importa soy capaz de aceptarlos, de ponerme en el lugar del otro y de pedirle una sincera disculpa.

Culpa, lo que se llama culpa, aquí no hay. Tampoco hay arrepentimientos. Queda cierta sensación de que la única explicación para tanto enredo es que estás bien loco (así como la única explicación que vos te das es que estoy bien loca). Estamos a mano entonces. La única diferencia es que yo soy una loca adulta, vos no. Nadie dijo que ser adulta era ser coherente y sensata. Yo creo que ser adulto es ser responsable de lo que se hace, de lo que se dice y de lo que se siente y estar dispuesto a confrontar las consecuencias de decir las cosas con honestidad.

21.3.09

mjjjmmm jmjmjjmmmjjjmm

Una vez, hice una promesa con alguien que después (o durante) me clavó la peor puñalada de mi historia; puñalada que en un momento creí que era mortal. Fue la peor trampa en la que yo haya caído en la vida. La promesa decía que si uno de los dos se rendía, el otro debía insistir. Entonces, cuando todo fallaba, cuando yo ya no soportaba más, él insistía. Y yo cumplía la otra promesa que habíamos hecho, esa de que siempre cuidaríamos uno del otro.

Cuando empezó el silencio, yo cumplí la promesa, e insistí. Y yo quería, juro que trataba con todas mis fuerzas de callarme, pero no podía. Pensaba que no podía guardarme las palabras, porque tal vez podían decir algo que lo trajera hasta mi orilla. Como no funcionaba, me convencía de que era posible lanzarle un cable a tierra, que lo llevara a cualquier orilla, a la que fuera con tal que no se ahogara. Después de un tiempo, me tocó descubrir que por detrás del silencio, se escondía un monstruo que voló sobre mí y me roció mi esencia con napalm.

En una historia anterior, cuando llegó el final, fue una de esas ocasiones en las que confirmamos que nunca conocemos mejor a la persona con la que hemos compartido la vida (una parte de ella), que cuando nos toca decir adiós. Se confirmó la regla para bien. Él siempre fue y será, una de las mejores personas que la vida me ha puesto en el camino. Y nunca hubo silencio.

Recuerdo que en uno de esos momentos en los que pensaba que el dolor acabaría por ahogarme, le pedí que repitiera una a una sus razones para irse. Y lo hizo. Y contestó cuanta pregunta necia le hice. Y contestaba con tanto respeto, con tan profundo dolor también, que en sus palabras recibí el material que después usé para reconstruirme, para salir a respirar, para despertar un día y sentir que había logrado sobrevivir a eso que se parece a cuando una mujer mira cómo le queman su casa, se llevan a sus hijos a la guerra y le desdibujan en un minuto el futuro.

También es el silencio lo que pesó cuando se acabó una amistad, sin que me dieran razones para tapar los agujeros. Es el silencio el que como un látigo, se lanzó contra mis ilusiones, ésas que pensaban que las fronteras no existían, que las distancias se vencían con un pasaje de avión, que nada sustituye a un abrazo que no esté hecho de letras.

Yo no sé hacer silencio. Le tengo terror. Como si fuera la oscuridad que asusta a las niñas pequeñas, como si fuera la puerta abierta a todos los fantasmas. Y sin embargo, voy a tratar de conocerlo.

Dicen que es confrontándolos, como se vencen los miedos.

Dicen que hay curas de silencio.

Ayuno desde hoy.



Tal vez se equivocaba Atahualpa Yupanqui cuando cantaba "le tengo rabia al silencio, por lo mucho que perdí... que no se quede callado quien quiera vivir feliz".

20.3.09


Humo me invitó a pararme en su alfombra de semillas de Guanacaste. Tal vez para curarme de tanto extrañar.

Con la ayuda de El Gimp y del Inkscape, descubrí que mis pies pueden estar en cualquier parte. Antes, estaban en la Pirámide del Sol en Teotihuacán. Mañana ¿quién sabe?

Hoy desperté conmigo

- ¿Te acordás cuando te daba miedo irte a vivir sola a un apartamento?
- Sí... y lo superé... pero después se me ocurrió que era capaz de vivir sola en el mundo.
- Bueno, es que la situación era distinta. No pensábamos que estaríamos tan solas.
- Al final, sí sabíamos muy bien que veníamos solas.
- Pero estaba tu hermano...
- Estaba mi hermano... creo que eso sí fue más grave de lo que había pensado que sería.
- Y bueno ¿ahora qué? No podemos seguir así, llorando porque en la taquería de la esquina no hay consomé de pollo.
- No sé. Lo que creo es que la enfermedad no me deja ver bien ¿a vos sí?
- Es que yo no estoy enferma, yo lo que estoy es triste.
- Yo también estoy triste.
- Pero estás triste porque quisieras estar en casa de tu hermana, acurrucada con el gato, comiendo puré de papa y viendo a los arias pelándose el rabo en la televisión. Yo estoy triste por otra kosa.
- Sí, lo sé... y si seguís así, no vamos a salir de ésta.
- Por eso digo ¿y ahora qué?
- Vos siempre me metés en enredos, te ahogás en mares de palabras, soñás con tierras, semillas y Esperanzas... y después las decisiones debo tomarlas yo, cuando ya es tarde, cuando ya huir duele tanto como quedarse.
- Entonces... ya huimos... ahora ¿querés que nos vayamos?
- No, eso es lo peor. Ahora no quiero irme, pero al parecer, el cuerpo no está tan convencido.
- ¿De verdad creés que el cuerpo está divorciado?
- No, pero a veces me siento traicionada por él... como que es más débil que nosotras y se rinde fácilmente... y sé que no le gusta esta ciudad... acordate que en Chiapas estábamos perfectamente bien de salud.
- En Chiapas estábamos perfectamente bien de todo...
- No exagerés ¿ves cómo sos?
- Bueno, pero no me vas a negar que desde que estamos en esta ciudad, el botiquín parece un elefante. En estos meses hemos estado más enfermas que en los últimos dos años. Alguna relación con la ciudad debe haber.
- No lo niego... pero no quiero irme todavía... la novela tiene que ser escrita aquí.
- Entonces ¿ya decidiste que sí querés ser escritora?
- Nunca seré escritora, como no seré psicóloga, ni saprissista, ni punk, ni zapatista, ni feminista... yo soy quien soy, un revoltijo sin etiquetas... pero voy a escribir una novela y voy a seguir escribiendo mis poesías.
- Ok... organicémonos... aquí no tiene que ser esta ciudad... aquí puede ser un poco en las afueras, donde el aire no te asfixie tanto.
- Sí puede ser... pero te conozco mosco... y ya sé cerca de cuál ojo de agua estás pensando mudarte...
- La Esperanza es un animalito verde que...
- Vos no tenés remedio... sos mi parte más linda.

19.3.09

Mi única risa del día


Yo: ¿y cómo está Vocho?
Mi hermano: Está fit... ahora hace ejercicios conmigo.
Yo: ¿qué hace? ¿abdominables?

Jajajajaja... juro que se llaman abdominables...

(disculpen, tengo fiebre)

Cuando el cielo no parece escuchar

Entro al aeropuerto. Estoy hirviendo en fiebre. Paso el mostrador principal, pago los 20 Quetzales en el banco, paso los controles de maletas y me obligan a quitarme los zapatos y el abrigo.

Me sube la fiebre. Paso por los pequeños restaurantes y ni modo, la única sopa que hay, es una crema de tomates exprimidos de una bolsa metálica llena de preservantes. A la sopa, le agrego un té de mandarina. Como acabo de gastar mis últimos Quetzales en una tienda de regalos, pago con la tarjeta y después de firmar digo: "¿mi té puede ser con miel de abejas?" sí, pero eso se cobra extra. "¿con tarjeta?" (es más cara la transacción, dice otra empleada del Café Barista). Entonces no me dan la miel de abejas. Malditas alienadas... como si su patrón pudiera contar las gotas de miel que hay en una botella.

La sopa está horrible. No me la puedo terminar. Le agrego al té un sobre de azúcar sin blanquear (uno de los 5 que me traje en venganza por lo de la miel) y las veinte gotas de raíz de árbol milagroso del África. En México no las venden, por eso llevo dos frascos, a ver si la medicina natural hace mejor su trabajo.

Camino con el té milagroso. Siento que puedo desmayarme en cualquier momento. Lo más lamentable es que se caería el té y terminaría llorando de derrota en los pasillos. Pero no, no se cae.

Se me acerca la que trabaja en la aerolínea. Me pide el pasaporte y el pase de abordar para chequearlo de una vez. Me dice que si tengo frío y yo de mensa le digo que estoy un poco enferma. En ese instante pienso que no me van a dejar subir al avión. Si se acercara un poco más sentiría la nube de calor extremo que sale de mi cuerpo y tendría que prohibirme viajar. Pero solo me ofrece darme una cobija para el viaje.

Aparece una monja y se sienta a mi lado. Estoy a punto de claudicar y pedirle misericordia. ¿Será que la monja puede hacerme cariñitos en la cabeza y decirme que todo va a estar bien? Pero no. Me resisto.

Llaman a los pasajeros de las últimas filas. Ahí voy yo, tratando de caminar sin que se note que estoy a medio morir. Paso el control de la puerta y suspiro. Me siento como una terrorista que acaba de burlar los controles. Soy un arma bacteriológica que va a cruzar la frontera con México.

Se sienta una señora a mi lado. La compadezco pero no puedo hacer nada. El avión va muy lleno y no hay asientos donde pueda sentarme y evitar contaminarlos a todos. La señora viene a México al encuentro de mujeres. Inmediatamente pienso que las feministas de mentirillas me dan pena... acaba de recibir llamada de sus dos hijos, de su esposo y todos están desesperados porque ella salió de viaje sin su compañía. Después me doy cuenta que la señora no viene al Encuentro Feminista que hay en estos días, viene a un encuentro de mujeres cristianas . También me cuenta que cocinó todo el día para dejarle a sus hombres, el menú de la semana. Ahora todo calza. El único problema es que ya hablé con ella y ya no tarda en preguntarme de qué religión soy.

Me duelen los oídos. Me pongo las gotas que prudentemente llevo en la bolsa de la jacket. Me hago la dormida. Después le digo que soy católica (porque es peor decirle que estoy disponible y en temporada baja) y que voy a la iglesia de vez en cuando. Me dice que tengo suerte, que por suerte mis papás me dieron permiso de venirme sola a México. Contengo la risa y otra vez, me duermo.

Después me despido. Huyo con todas las fuerzas que me quedan. La fiebre ha bajado un poco... apenas, para retomar fuerza y que se repita la pesadilla de la noche anterior. Ruego que alguien me traiga agua. Nadie. Ruego que mi compañero de casa escuche mi mensaje. Nada. Ruego que encuentre el termómetro que tenía en Costa Rica. No lo traje.

Pero no rezo. Ni se me ocurre.

Hoy iré a la otra iglesia, a la de la ciencia. A ver si la doctora que le salvó la vida a mi hermano, puede salvármela a mí.

17.3.09

Crónica (la fiebre)

Primero salieron unos maes que cantaban unas canciones de lo más raras. Las letras decían cosas como "el más machín, más machin", otras que nada más contaban del 1 al 9 en alemán y otra que sólo decía puras cosas obvias como "el tur de frans, banderas ondean, llegar a la meta, ui, ui, ui". Después leí que el grupo es la leyenda del Pop Electrónico... yo ya lo sabía pero no quería creerlo... pero después pensé que La Llorona también es una leyenda y quienes la han oído lo saben: la llorona suena bieeeen feo y asusta.

Después los cuatro maes que parecían robots (para ser justa, aclaro que son robots que reniegan de su condición autoimpuesta de robots) decidieron asumirse y se convirtieron en robots de verdad, sin pies (porque de por sí, para nada los tenían, no se movieron nunca) y siguieron poniendo imágenes en la pantalla (de una ingenuidad de aquellas). Digamos, cuando "cantaban" la palabra radioactivo, ponían un signo de radioactivo... cuando decían computadora, ponían la foto de una computadora y así... pero igual, la gente aplaudía e incluso yo, moví mi pie derecho en alguna ocasión, cuando algo me sonaba a Orbital o a los Chemical Brothers.

Después, aparecieron los seres humanos con sus intrumentos y una melodiosa y ácida voz. Entonces todo fue un derroche de humanidad que no cabía en el Foro Sol (que por cierto, se llama así por la marca de cerveza... es como si en el Palacio de los Deportes de nuestra aldea, vendieran sólo Tropical Liviana). Perdonen que diga aldea pero no jodan... San José es mi aldea queridaaaaa, vergel belloooo de aromaaas y floreeees cuyas estrellas se miran todo el tiempoooooo y no hay cielo lleno de contaminación. Pero aldea al fin.

Y el caso es que tocaron como dos horas o más... y el caso es que era tanta la humanidad, que cuando tocaban "Exit Music (for a film)" y Tom cantaba ésa letra que el K. dice que es demasiado tonta (no sé si escuchó las de Kraftwerk pero debería morderse la lengua)... cuando tocaban esa canción, se reventó una cuerda de la guitarra... entonces no sé muy bien qué pasó pero fue una de estas dos cosas:

Tom cambió de tono la canción para no tener que usar la cuerda reventada y el bajista cuando entró se cagó en todo porque entró un tono abajo
O
Tom no cambió de tono pero la canción modula y el bajista entró un tono abajo

El caso es que pararon... y volvieron a empezar y el bajista se cagó en todo de nuevo y Tom dijo "maybe we will try that one again later" (o algo así) y nunca la tocaron hasta el final.

Y yo digo que eso hace que el concierto valga más... Cuando dentro de unos años todos los grupos sean como los robots de Kraftwerk, un concierto con pifia va a ser como coleccionar un LP de Queen autografiado por Freddy Mercury y besado con pintura de labios roja.

Y bueno... es que no puedo describir cómo suenan estos cabrones de Radiohead... tampoco puedo explicarles la rabia que me dio cuando pensé que en nuestra aldea, no tenemos derecho a estos conciertos y mucho menos, a esa calidad de sonido... Tampoco comemos sopas instantáneas en los conciertos, pero eso es algo muy bueno...

Esa es, entonces... mi crónica del concierto de ayer.

Tengo fiebre, estoy en Guatemala y la habitación del hotel me acompañará en esta noche de asesinato bacteriano... porque los antibióticos ya fallaron dos veces y no hay terceras oportunidades.

Si no regreso, búsquenme en el hotel Princess de la zona 9 en la Ciudad de Guatemala.

16.3.09

Se supone que antes de ser planta, debería ser semilla

Siempre pensé que lo que marcaba la diferencia entre que te dejen plantada horriblemente o con menor gravedad, era el lugar.

No es lo mismo que me dejen plantada en la esquina del Teatro Melico Salazar que en la casa, donde puedo ponerme la pijama y listo.

Eso pensaba.

Y no fue lo mismo, cuando una vez, el pianista me dejó plantada en mi fiesta de cumpleaños. Estábamos en La Maga (en la primera Maga, cuando era un bonito lugar), estaban todos menos él. Y yo miraba hacia la puerta algunas veces, disimuladamente... y él nunca llegó... como muchas otras veces hasta que un día le dije que se metiera sus promesas entre las uñas de los dedos del pie. Yo cumpliría apenas 20 años tal vez. Me prometí no permitirle a nadie eso otra vez.

Pero eso fue en la calle, pensaba.

Sin embargo, ahora entiendo que no se trata del lugar. Se trata de la ocasión. Se trata de qué tan importante es la compañía de alguien en algunos momentos de la vida.

Hoy, me puse la pijama pero igual no puedo dormir. Entonces da lo mismo. Para mí, es como si me hubieran citado en pleno Zócalo y estuviera esperando todavía... cuando los organillos no suenan, las campanas no repican, la bandera no ondea y no se escucha a los concheros bailar.

Pero gracias al insomnio, me encontré a mi artista en el mésenyer... son las 10 de la mañana debajo de sus pies y las 3 de la mañana debajo de los míos... Está pensando regresar a casa... así que nos pusimos a soñar como siempre hacemos y nunca cumplimos...

Sirena - yo creo que tenemos que comprar una finca y armarnos ahí la huerta, nuestro centro cultural, nuestro cine... y aprendemos oficios
T: de acuerdo! pero lejos
Sirena - vos hacés los zapatos, yo hago... las camisas
T: y pinto la casa bien alegre
Sirena - sí... y sembramos
T: el huerto por las mañanas, ver llover por las tardes, hacer canales de riego naturales, tu las flores yo la fruta, yo las vacas tu las gallinas? yo busco libros, tu pelis. quieres un lugar asi?
Sirena- sí, eso quiero
T - ya existe. esta lejos y llueve mucho, es hermoso

¡Por fin!

Por Roque Dalton, por el hijo de don Amor, por los hijos de Carmen, por los chicos, por Nelson, por Jimmy, por mi amigo instantáneo y efímero, por Ignacio Ellacuría, por Celina Ramos, por Ignacio Martín-Baró, por Elba Ramos, por Armando López, por Joaquín López y López, por Juan Ramón Moreno, por Monseñor Romero, por Segundo Montes, por Rutilio Grande, por los 100 mil muertos, por los que no sabemos nombrar, por los que no se contaron, por los campesinos y campesinas, por las guerrilleras y guerrilleros, por las niñas y niños, por Prudencia Ayala, por los papás de Mariposa, por Mélida Anaya Montes, por el amor, por la vida, por la Esperanza...


El mapa es tomado de El Diablo de Hoy... ¡qué dulce gusto!

15.3.09

De la etiqueta trasnochada que aplico a mi ciberexistencia


Ya se sabe que tengo una relación extraña con las palabras. Sin embargo, poco he hablado (porque poco he pensado) sobre la relación entre las palabras y estos espacios que gracias a haber nacido en el año en que nací, he podido disfrutar y donde he podido ampliar las fronteras de lo que soy: el espacio virtual.

Es bastante complicado. En mi cabeza todo cuadra, pero desde afuera ¿cómo se ve?

Por ejemplo, desde que fui a Costa Rica en diciembre pasado, no envío reportes a mis amigos. No les escribo porque no me contestan (a excepción de la Humo, quien escribe igualito que si estuviéramos sentadas en el balcón, tomando café una tarde de domingo).

El problema es más complejo que escribir o no escribir. Las palabras, la Internet y estos espacios son tan importantes para mí, que me cuesta aceptar que a la gente no le guste escribir. No puedo aceptar que mis amigos no saquen tiempo para respirarse la vida profundamente. Me duele que no me escriban. Por eso no les he escrito más.

El punto más grave, es que en mi concepción del mundo, un correo sin respuesta es como si me colgaran el teléfono o me dejaran plantada.

Algo similar me pasa con el blog. No puedo entender que alguien que sabe que este lugar existe, no quiera venir a leerlo. No es que todos deban o quieran enterarse de mi vida y cómo la veo, pero si alguien dice que quiere conocerme ¿por qué no se hace fácil la vida y lee quién soy? Lo mismo pasa con mis amigos. Si se preguntan cómo estoy, no habrá mejor lugar para saberlo (así, en bruto, como aparece aquí) que leyéndolo aquí. Y sin embargo, no vienen.

Eso, lo interpreto como desinterés o como si quisieran quedarse sólo conociendo mi superficie. En esencia, tal vez no les caigo tan bien como quieren creer.

Y con el chat... complicado. Cuando hablo con alguien, sobre todo alguien a quien quiero mucho o me interesa mucho, lo más usual es que le dé toda mi atención a la conversación. De la misma manera en la que no salgo a almorzar con una amiga y estoy al pendiente del teléfono, de la televisión dentro del restaurante, de las personas que pasan, o de la cita que tendré más tarde; así, cuando estoy en el chat con alguien, no miro a nadie más. Es probable que esto no siempre se cumpla en horas laborales, pero en las noches, o en días de descanso, así será.

Tal vez alguien que lee recordará que muchas veces prefiero cortar la conversación si están con muchas ventanas abiertas al mismo tiempo. Si pudiera, pediría cita exclusiva, como si nos viéramos en una esquina y nos fuéramos a un bar.

Y cuando me pasa (creo que una o dos veces en la vida) que me equivoco de ventana y escribo algo a la persona equivocada, me siento pésimo. Lo considero una falta de respeto total.

Y cuando le pasa a alguien conmigo, a alguien que quiero... a alguien a quien le doy toda mi atención y para quien cierro todas las ventanas, espanto a todos los mosquitos, pongo la mejor música de fondo y casi, casi, me visto especialmente para la ocasión... el sentimiento es horrible. No hay peor cosa que sentirme parte de una masa indiferenciada de direcciones de correo electrónico.

En mi compleja cabecita, estar conversando en el chat y equivocarse de ventana es como estar en el cine con alguien que de pronto sale y cuando regresa en medio de la oscuridad, se equivoca de asiento y sigue hablando como si nada pasara. Mientras tanto, dos filas más atrás, una mira que en realidad, se es sólamente una ventana más y que nada diferencia unas letras de las otras.

Por eso, casi nunca doy mi contacto del chat. Así como no puedo tener un millón de amigos para darles mi atención, no puedo tener un millón de direcciones de correo para hablarles a medias o no darles el lugar que se merecen.

¡Qué complicado!
Seguramente hay cosas peores, sólo que ahora, a Sirena no se le ocurre ninguna.

Sirena 1 La Otra que Soy 2

- Llegué a la conclusión de que aquí, vos no sos la que manda... así que hasta nuevo aviso, te callás un poquitito la boca y esperás a ver qué decido yo sin tu ayuda.
- ¡Pero es que...!
- Nada.
- Pero...
- Nada.
- Siempre estoy nadando, ya me cansé de nadar.
- Yo también me cansé Sirena. Confiá en mí, todo va a salir bien.
- Está bien. Ya me callo.

Sirena 1 La Otra que Soy 1

- Es que no me respetás, me pedís mi opinión sólo para pasártela por el arco del triunfo.
- Ok, entonces ¿qué querés que hagamos?
- Huir. Éste es el momento, tenemos que huir.
- Entonces te parece que es suficiente motivo para mandarlo todo a la mierda...
- Sí, me parece que es suficiente motivo.
- Pero Sirena, ¿no te parece exagerado?
- Para vos es fácil, vos no estás hecha de ceros y unos... éste espacio, que vos usás cuando te da la gana, es el único espacio que yo tengo.
- ¡Pero si vos sos más yo, que yo misma!
- Pues dejame gobernar entonces. Si fuera por mí, no estaríamos trabajando en lo que trabajamos, estaríamos viajando a los lugares que aún no hemos conocido y estaríamos huyendo de ese pequeño demonio de ojos color de mar.
- Pero si todo es tu culpa, vos lo trajiste aquí, vos lo encontraste.
- Sí, pero ahora, las cosas son distintas. Vos no entendés que nos dañaron, no querés ver que algunas cosas, no se pueden perdonar.
- Sé muy bien que algunas cosas no se pueden perdonar, pero se trata de un error, muy triste, pero un error al fin y al cabo.
- Eso no es un error. Yo necesito tiempo, necesito un espacio de existencia, necesito un lugar y hoy, ése lugar está viciado.
- ¡Pero si ya lo sabíamos!
- Una cosa es saberlo y otra cosa es que nos lo restrieguen en la cara.
- Sirena, no sé qué debo hacer... siempre he pensado que el orgullo no sirve para nada.
- ¡Con razón nos va como nos va!
- No te burlés de mí, a mí también me duele.
- ¿Qué es lo que te duele? Tal vez sea lo mismo que a mí.
- No sé... ser parte de un montón, que se me cayera el vestido de princesa y quedara desnuda en plena calle, que él tenga una casa con tantas ventanas y mire hacia afuera mientras le estoy hablando, me duele saber que no me mira, que sólo me ve.
- Entonces es lo mismo... estarás de acuerdo conmigo cuando te digo que no podemos volver a encontrarnos con él.
- De eso no, no estoy tan segura.
- Pero lo que él ofrece no es lo que queremos.
- Pero es que no sabemos muy bien qué es lo que ofrece y lo que sí queremos, lo queremos con él.
- Pero eso no será posible, ya lo sabés muy bien.
- ¿Y qué hacemos con la Esperanza?
- La transformamos en una casa pintada de colores... en una compu que sea la envidia de las demás, en un portal de ensueño... en un amigo.
- Pero es que no vamos a poder hacer eso...
- Pues ya verás cómo hacerle... a mí, me vale una tonelada de mierda.
- ¡Sirena! vos no hablás así.
- Yo hablo como me da la gana... si vos no hacés nada por salvarme ¿por qué tengo yo que respetarte?

14.3.09

Recolectando expresiones I

"De aquí soy"

"De aquí soy" se usa para lugares, pero sobre todo, para personas. Cuando una conoce a alguien que le mueve la aguja del termostato, las neuronas, los pies, los sueños y hasta la nada, entonces una dice "mmm, a mí se me hace, que yo de aquí soy". Eso quiere decir, que ya una no quiere moverse, que ya encontró lo que buscaba.

Se puede usar la expresión para exagerar. Por ejemplo, puedo ir a la heladería del cubano (ése que dice el albur de "cuando los pruebe no podrá dejarlos") y decirle "yo, de aquí soy", refiriéndome a que podría comer de esos helados toda la vida.

En todo caso, casi siempre que se usa el "de aquí soy", se toma como una broma (aunque se hable en serio). Y por supuesto, no basta con decir "de aquí soy", porque la migración existe y no siempre es voluntaria. Entonces, decir "yo de aquí soy" no basta para poder quedarse. Depende de muchas cosas... de que la otra persona diga lo mismo, de que ambas personas quieran quedarse (porque ya saben, la gente no siempre se queda en ese lugar de donde es), de que haya espacio en eso que se designa con la palabra "aquí"... depende de muchas cosas.

Yo de niña cantaba esa canción de Cabral que se llama "No soy de aquí, ni soy de allá". Tal vez eso sea cierto o tal vez sí sea de allá y sólo estoy de paso. Geográficamente eso puede ser, pero la verdad, es que cuando descanso mi cabeza sobre un brazo izquierdo que encontré, a veces se siente que "yo, como que de aquí soy".

11.3.09

Carta de intenciones

No debería sentir miedo. Ya tuve miedo la otra vez, dejé un pie siempre afuera, mantuve un ojo siempre abierto, no me quité los zapatos. En el momento indicado, levanté mi campamento y me fui. El dolor, quedó del otro lado de la cama. Tal vez no fue dolor, sólo el orgullo herido de un macho que pensó que era él quien se las sabía de todas, todas.

No debería, pero lo siento. Cuando te extraño, siento miedo. Cuando no hay letras, siento miedo. Y cuando alumbran los rayos de sol y vienen las ráfagas de aire puro, me inunda la alegría. Eso también da miedo.

La diferencia, es que la otra vez, la fecha de caducidad estaba puesta desde el principio. Se extendió un poco más, pero solamente dentro de ese período que la ley exige al fabricante. Nada más. En cambio, esta vez, la fecha de caducidad no aparece, está latente, constantemente amenazante, pero no es un decreto.

Miento, no tengo miedo nada más, tengo ilusiones (y ya se sabe en qué terminan convirtiéndose esas cositas que juntamos como flores que crecen en el camino. Se marchitan). Tengo ilusiones que dicen que no hay fecha de caducidad y que será incómodo, cansado y bastante tonto, mantener un pie afuera, dejar un ojo abierto y mantener los zapatos en los pies.

Pero no cabe hacer otra cosa que ser prudente. Hasta que no te vea quitándote los zapatos, no me quitaré los míos. Si las flores echan raíces, las sembraremos. Mientras tanto, cuando te extrañe, voy a aprovechar para cerrar ambos ojos.

Y si cuando los abra, tu campamento ya no está, ni modo. Y ya.



SeeqPod - Playable Search

10.3.09

Día de fiesta

Este año, falta un post que conmemore el día de la mujer. Una vez que dejé de pelearme con la fecha, decidí que siempre escribiría uno.

Ya es tarde. Este año, pasé el mejor día de todos, pero no soy capaz de contarlo. Por eso, me traje mejor una recomendación. Lean a Sole:

"Pero en estas fechas casi nunca se habla de algunos héroes anónimos, algunos de los que ni siquiera conocemos el nombre, a quienes también les debemos, como mujeres, mucho:"

Anchas Alamedas

9.3.09

Una busca y no encuentra. Una encuentra y no mira. Una mira y no sabe.



Muchas veces he pensado, que la felicidad de una sociedad puede medirse por la risa de sus niños. Estaba equivocada. Los niños pueden reír en las situaciones más siniestras. Le encuentran diversión a muchas cosas y pueden construirse un mundo dentro de una caja de cartón (aunque no les dure demasiado y la vida los golpee apenas termina el juego).

Hay cosas que no se entienden con las ideas, con las palabras. No importa cuántos libros leamos, cuántas discusiones terminemos a altas horas de la madrugada. Para algunas cosas (¿más de las que pensamos?) las ideas no sirven para entender. Sirven los hechos.

Cuando llegué a los hechos, mis ideas se pelearon, discutieron, se arrebataron, no estaban claras, no sabían lo que opinan, se contradecían, se enojaban, se resentían, concordaban, argumentaban... hasta que a todo éso, una sola escena le dijo "bah, esas son tonterías, callate y mirá. Mirá, pero limpiate los ojos y guardá tu libreta, olvidate del mundo afuera y tratá de entrar".

Entonces, dejé todas las categorías en mi mochila (y estoy tratando de que no regresen ahora, pero son como un sombrero que he llevado por mucho tiempo en la cabeza) y pude mirar un mundo donde la risa de los niños se acompaña de la risa de sus papás. Cuando una mamá puede reírse sin parar o mirar a su niña reír y no tener que esconder una tristeza, las cuentas sin pagar, los golpes de su pareja, las congojas que acompañan la falta de pago de la renta... algo se detiene en el universo. Yo me detuve. Me detuve, respiré, sonreí, me transformé y me salieron alas. Por eso, no paraba de besar. ¿Cómo se expresa la alegría si no es con besos? (a falta de baile, claro está).

Si se mira desde afuera, parece una ilusión. Parece un engaño. Parece que todo está ahí como en un escenario. Tendemos a no creer que es real, lo que es demasiado hermoso o demasiado contundente. Es más fácil pensar que la vida es como es y que así siempre será. Pero el mundo es como lo vamos haciendo y si lo hacemos entre todos, en 15 años ya podemos decir que lo cambiamos.

Y las palabras son inútiles. Las fotos también son inútiles. No hay forma de contar ni describir. Comencemos pues. No sabemos por dónde, si cada quien por su lado o por el mismo, pero más o menos sabemos cómo.

Mi contribución ...

... a los Diálogos Sencillos del Panda

- ¿Cuál creés que sería el peor final?
- No lo sé. Tal vez uno donde la Esperanza naciera en otra tierra.
- ¿Ése sería el peor?
- Sí, eso creo... pero ¿por qué estás pensando en el final?
- No, pues sólo por imaginarlo.

10 horas más tarde

- ...Éste, éste es el peor final, no el otro que te dije
- O sea, ¿estás diciendo que se acabó?
- Eso creo, sí, se acabó.
- Mejor vámonos de paseo.
- Bueno, vamos.

4.3.09

Ya casi no tengo tiempo para ser Sirena

... no sé si hay poco qué contar, hay mucho qué vivir... o no tengo tiempo...

Me choca no poder escribir aquí, pero hoy K. me mandó un regalito y quise tener una de éstas.

Ya casi no tengo tiempo para ser Sirena

... no sé si hay poco qué contar, hay mucho qué vivir... o no tengo tiempo...

Me choca no poder escribir aquí, pero hoy K. me mandó un regalito y quise tener una de éstas.