20.3.09

Hoy desperté conmigo

- ¿Te acordás cuando te daba miedo irte a vivir sola a un apartamento?
- Sí... y lo superé... pero después se me ocurrió que era capaz de vivir sola en el mundo.
- Bueno, es que la situación era distinta. No pensábamos que estaríamos tan solas.
- Al final, sí sabíamos muy bien que veníamos solas.
- Pero estaba tu hermano...
- Estaba mi hermano... creo que eso sí fue más grave de lo que había pensado que sería.
- Y bueno ¿ahora qué? No podemos seguir así, llorando porque en la taquería de la esquina no hay consomé de pollo.
- No sé. Lo que creo es que la enfermedad no me deja ver bien ¿a vos sí?
- Es que yo no estoy enferma, yo lo que estoy es triste.
- Yo también estoy triste.
- Pero estás triste porque quisieras estar en casa de tu hermana, acurrucada con el gato, comiendo puré de papa y viendo a los arias pelándose el rabo en la televisión. Yo estoy triste por otra kosa.
- Sí, lo sé... y si seguís así, no vamos a salir de ésta.
- Por eso digo ¿y ahora qué?
- Vos siempre me metés en enredos, te ahogás en mares de palabras, soñás con tierras, semillas y Esperanzas... y después las decisiones debo tomarlas yo, cuando ya es tarde, cuando ya huir duele tanto como quedarse.
- Entonces... ya huimos... ahora ¿querés que nos vayamos?
- No, eso es lo peor. Ahora no quiero irme, pero al parecer, el cuerpo no está tan convencido.
- ¿De verdad creés que el cuerpo está divorciado?
- No, pero a veces me siento traicionada por él... como que es más débil que nosotras y se rinde fácilmente... y sé que no le gusta esta ciudad... acordate que en Chiapas estábamos perfectamente bien de salud.
- En Chiapas estábamos perfectamente bien de todo...
- No exagerés ¿ves cómo sos?
- Bueno, pero no me vas a negar que desde que estamos en esta ciudad, el botiquín parece un elefante. En estos meses hemos estado más enfermas que en los últimos dos años. Alguna relación con la ciudad debe haber.
- No lo niego... pero no quiero irme todavía... la novela tiene que ser escrita aquí.
- Entonces ¿ya decidiste que sí querés ser escritora?
- Nunca seré escritora, como no seré psicóloga, ni saprissista, ni punk, ni zapatista, ni feminista... yo soy quien soy, un revoltijo sin etiquetas... pero voy a escribir una novela y voy a seguir escribiendo mis poesías.
- Ok... organicémonos... aquí no tiene que ser esta ciudad... aquí puede ser un poco en las afueras, donde el aire no te asfixie tanto.
- Sí puede ser... pero te conozco mosco... y ya sé cerca de cuál ojo de agua estás pensando mudarte...
- La Esperanza es un animalito verde que...
- Vos no tenés remedio... sos mi parte más linda.

1 comentario:

Humo en tus ojos dijo...

Todas las partes son lindas, solo que algunas punzan más que otras. Lo que sea que una tenga que decir, aunque hay siempre un tema de cuarto propio de por medio, tiene que tener la fuerza de poder decirlo sola o acompañada, libre o encarcelada, en un lugar... o como es el caso desde hace rato, en el otro. Aquí, es un lugar que queda dentro, muy adentro, más allá, del lugar donde respiramos.

PD: Te mandé una alfombra porque me enseñaste a reconocer esas semillas. De alguna manera tenés que hacerle para poner los pies en ella y que te protejan. Me la mandás de vuelta.
Un abrazo enorme. Voy a mis abdominables pilates.. jojojojo!!!