25.3.09

Las cosas que por lo general se me esconden

Anoche, el Centro Cultural de España, presentó el documental costarricense "Se Prohibe Bailar Suin". También se presentó el grupo de swing criollo (baile popular tico) de Ligia Torijano. O sea, la pachucada total. El éxtasis de la pachucada. Comprenderán que yo estaba más que feliz viéndolos a todos pegando brincos al son de la cumbia.

En México, el movimiento de los Sonideros es similar. Dicen... porque yo no tengo con quién ir a ver las cosas ocultas y más populares de la ciudad. Ayer, un poeta prometió que me llevaría. Me dijo que me llevaría a ver la parte cara sucia, donde una pequeña lágrima resbala en la mejilla y hace evidente lo que hay debajo. Pero yo ya no creo en las palabras.

Después de lo del centro, nos fuimos a un lugar muy extraño. Es un tesoro que está muy cerca de casa, pero nunca lo había visto. Es la Casa de Mora, una casa grande y vieja que ahora tiene escenarios de teatro, salas para experimentación, cafetería, biblioteca, cocinas donde se cuentan cuentos. Los martes se hace una cosa que se llama "Poetas del megáfono" y se trata de varios jóvenes que cada semana eligen una palabra como tema para los poemas que presentarán la semana que sigue. Ayer el tema era "lombrices" y hubo un par de aciertos. Pero no importaba que no todos se tomaran en serio la tarea, aquello era como encontrar un pastel de chocolate en medio de unas semanas demasiado amargas.

Andaba con unos ticos. Cuando los temas comenzaron a decir palabras como "malinchista" o "don beto Cañas" y "Gandhi" yo renuncié a mi silla y me fui a entrevistar al poeta veracruzano que prometió llevarme a los Sonideros... Pasó lo que casi siempre pasa. Comenzó a contarme de su pueblo y por poco comienza a llorar. También pasó lo otro que siempre pasa (bueno, no siempre). En algún momento me dijo algo como "vámonos a otro lado". Sabiendo que ése otro lado es más o menos un colchón, simplemente sonreí y no moví ni uno sólo de mis dedos del pie.

Ya tendré tiempo de explicarle al poeta veracruzano, por qué no vamos a ir a otro lado. Tengo el presentimiento de que él sí cumple sus promesas. Tal vez, porque cree que si me lleva a Xalapa para escuchar son jarocho, el otro lado se acercará. Mal por él. En mi casa de apuestas ya las carreras terminaron.

4 comentarios:

Panda en la bañera... dijo...

No tienes con quién ir a esas cosas ocultas y populares???
No tienes??? sierena, yo soy entrona y lo sabes, dices rana y yo salto...
a mi no me encantan las cumbias y los sonideros, pero ¿quién la llevó a la embajada jarocha???¿quién?
jo.

Solentiname dijo...

Qué curioso eso que lloren hablando de su pueblo. Lo había leído pero jamás me imagine que pasara de verdad. Ese lugar que decís suena ideal!

Sirena de mentiras dijo...

Panda... a ver... con nuestras caras ¿de veras pensás que podemos ir solas a... digamos... el concierto de la arrolladora banda el limón? Y además, mi querida... tenés un superyó artístico que no sé... no te veo... pero sí, la embajada jarocha ¡la tomamos! ¿cuándo volvemos?

Sole: sí, está lindísimo... y sí lloran... raro ¿no?

Panda en la bañera... dijo...

jajajajaja...superyo artístico jajajajajaja...será un superyo artrítico, o un superhoyo artístico.