28.4.09

No tengo mucho que decir. Estoy en lo que antes se llamaba "casa" y ahora es un lugar para mientras tanto. No entiendo nada, no sé dónde estoy.

Y ya. Nada para contar. Mejor dicho sí, eso hay que contar... que México ya se siente como estar en casa y que leo noticias a toda hora para saber cómo están por allá.

26.4.09

Se buscan

Es parecido a una película de ciencia ficción. De las baratas. Ojalá lo fuera.

Cuando K. me dijo algo sobre gripe porcina, pensé que estaba contándome sobre alguna cochina gripa que no lo dejaba en paz. Jamás imaginé que lejos de donde estoy, en México, se estuviera viviendo en cuarentena. Cuando el Panda mencionó "cuarentena" pensé que hablaba de una fiesta que estamos postergando. Y no. No es poca cosa ni hace gracia.

Y no sé qué hacer. Mi regreso a México es el lunes. Estoy en Nicaragua y debo admitir que cuando pensé si debía quedarme fuera de México, ni siquiera se me ocurrió como primera opción, cruzar la frontera para quedarme unos días en Costa Rica. No entiendo muy bien por qué. Supongo que porque la opción era regresar a casa (y México ya se siente como casa) o quedarme aquí (ya que me tratan tan bien los nuevos amigos) y volar a El Salvador el lunes 4 a seguir en la gira de trabajo.

Siento que quiero regresar a México. Siento que debo. Después me pregunto por qué siento que debo, me pregunto si no será una imprudencia -tomando en cuenta que mi sistema inmune ha sido más bien inmundo en los últimos meses- y si no estaré arriesgándome sin necesidad.

Después leo que no es tan grave... otros dicen que sí... Me temo que si regreso, no me dejen salir a El Salvador... después pienso que en estas circunstancias, no se debe pensar en viajes sino en ver qué se puede hacer por ayudar... pero lo realmente duro, es que cuando digo "estas circunstancias", no logro sentirlas, no son mis circunstancias... no estoy en México, estoy fuera del caos, las mascarillas, el ejército en las calles, el toque de queda y la zozobra. Y bueno no, la zozobra la tengo... no dejo de pensar en lo que pasa allá ni de preguntarme qué debo hacer. Y no tengo respuesta. Y sólo me queda el día de mañana para decidir.

Y mientras todo eso sucede allá, yo voy a conciertos de Carlos Mejía Godoy, canto con los amigos y pienso en lo plena que es mi vida. Después llega la enorme sombra.

23.4.09

Recolectando 12

La señorita de las noticias luce un vestido rojo strapless, aretes de brillantes. Los zapatos no se le ven pero deben ser rojos.

Las noticias de sucesos tienen un cintillo amarillo (como las cintas judiciales) que describen los hechos.

Esta tarde, un trabajador encontró una mina que quedó de la guerra. A juzgar por la cantidad de sangre que se ve en la pantalla, perdió algo más que los tres dedos que dice el periodista.

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Le digo a un amigo que me lleve a ver la fuente del centro viejo de Managua. Me dice que la fuente ya no está. "Preguntale a Daniel, la mandó a quitar". ¿Y qué hay ahí ahora?. "Nada". ¡Llevame a ver la nada, entonces!

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Un viento inusual me ha salvado de quejarme demasiado del calor. Esta noche no tendré tanta suerte. Cambié de hotel y la máquina de aire acondicionado modelo 1970 suena como un tractor o como aquel exnovio que roncaba mucho. A la máquina no le puedo tocar la espalda con cariño. Si la pateo y me echan, vagaré por las calles de Managua como La Siguanaba. Wikipedia dice mal... La Siguanaba existe también en Nicaragua (se llama La Cegua) y en Costa Rica (es con "ese" La Segua).

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Pasaba mucho. En la adolescencia siempre nos gustaba alguien que ni nos volvía a ver. Y nos daba lo mismo. No nos habíamos contagiado todavía de la enfermedad del orgullo.

Estoy tratando de aceptar la realidad, como si fuera adolescente. Digamos que no sé que está jugando. Digamos que no soy un espejo en el que se ve más hermoso. Digamos... hasta que me dé en la cabeza y los vidrios me hagan una nueva cicatriz.

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22.4.09

Soy un caso perdido

No... si es que tengo todos los síntomas... Lo dicen hasta las canciones que en Colombia nombraron con el género "música para planchar"... esas de "si te apareces hasta en mi soñar, es que de ti ya no podré escapar".

Tengo tantas mariposas en la panza, que hasta me da pena escribir en el blog. Esta adolescencia va a doler.

21.4.09

En Managua

Escena I:

-¿Dónde queréj ir a comer Sirena?
- Donde ustedes digan maes...
- Mirá voj, podemojir al María Bonita, venden unoj tacoj bien buenoj
- ¡TACOS NOOOOOOOOOOO! Vamos por unos mariscos.

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Escena II:

- Ahora hay un concierto internacional señorita... viene la mujer esa que cantaba en la Oreja de Van Gogh... apellido Montero eia... yo pensaba que era prima de Pablo Montero el mexicano pero no... eia ej ejpañola... ¿Le gustan las rancheras a usted señorita? ¡No, está muy joven!
- Sí, me gustan mucho pero las viejitas... las de José Alfredo
- Ah puej... ésas sí eran buenaj...
ACTO SEGUIDO: el taxista canta con voz de charro profesional...
"Estoy pensando en tu amor y a lo loco platico contigo... te cuento de mi dolor y aunque me hagas feliz* no te lo digo" (la original dice "sufrir" pero cada quien sabe qué le hace feliz y qué no).

O sea... Sirena sale de México pero México la persigue... como a la indomable...

18.4.09

HP Intent (fallido)

Las impresoras son instrumentos del mal. Deberíamos matarlas a todas sin importar su marca, modelo, color, multifuncionalidad... Nada debería salvar esos aparatos caprichosos y malévolos.

Anoche... después de varias semanas de trabajo en el primer capítulo de mi primer novela (confiemos en que habrá más de una o incluso, que habrá más de un capítulo)... procedí a dar la orden de imprimir... La Hija de Puta (porque es una HP y de eso son las iniciales) dijo "no tengo tinta negra". Puse las letras en azul y la muy desgraciada imprimía una página de texto en azul y una página extra con manchas negras... que delataban que claramente, la HP tenía tinta negra suficiente... pero no le daba la gana...

Ni modo... ésta mañana antes de irme al taller literario, donde se realizaría el estreno mundial del inicio de la novela y donde recibiría opiniones valiosas para poder seguir escribiendo con seguridad... pasé a sacar fotocopias de la fallida impresión lograda trabajosamente la noche anterior. Ésta vez, las variadas impresoras del centro de fotocopiado fueron las que fallaron... (por cierto, eran Hijas de Puta también)... lo que hizo que yo llegara a mi taller 16 minutos tarde (habiendo pagado taxi desde la Roma hasta el centro de Tlalpan, que es como desde Pavas centro hasta Tres Ríos).

Cuando llegué, muchos textos habían llegado antes que el mío... así que tres horas después las fotocopias siguen estando en mi cartera y el texto sigue sin trabajar... y todo por las malditas impresoras del mundo unidas en su boicot contra la literatura. Malditas. Negligentes. Puaj.

Necesito un gato que me defienda de estas máquinas endemoniadas y malignas...



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17.4.09

Yoyo-manía (o egotismo)

Recuerdo que en los ochentas, Costa Rica recibió la visita de varios mexicanos vendedores de yoyos. Por todas partes, andaban estos señores haciendo sus trucos. Aparecían en todas las pulperías, vestidos con trajes brillantes y vendiendo yoyos luminosos. Se anunciaban campeonatos de yoyo y mis compañeros de escuela, no hacían más que lanzar y lanzar hasta lograr -humildemente- hacer "el dormilón". No llegaban a mucho más.

Yo nunca supe lanzar un yoyo, como no supe hacer vueltas de carreta y me daba ¿miedo? ¿pereza? tirarme entre el molote que esperaba los confites que caían de las piñatas. Siempre fui una niña extraña.. (¡a poco!).

Acabo de recordar los yoyos. No sé por qué, no se me ocurre otro objeto para hacer metáfora de cuando alguien juega con el corazón de otra persona.

Por supuesto, la otra persona soy yo y el corazón no es otro que el mío. Y tal vez sea injusto decirlo, pero ¡los mexicanos sí que saben dormir un yoyo! ¿o será más bien que les gusta pegarlo contra el suelo y quebrarlo? (y yo sigo sin aprender).


Por algo existe la Asociación Mexicana de Yoyo

Y no se lo tomen a mal... yo sólo hago extrapolación de mis estadísticas.

Josefina rima con mi nombre de gordita

Por primera vez en la vida me he visto en la obligación de ponerme a dieta. Los tacos mexicanos definitivamente me han afectado y las que antes eran unas llantitas curiositas... que seguramente daban ganas de pellizcar... ahora son unos rollos de preocupantes dimensiones... de esos que una sabe que no será fácil revertir... y hasta duda que sea posible...

Y es difícil... Yo digo que el asunto va por el exceso de carbohidratos (aquí nada es comida si no tiene tortilla, así como no es comida algo que tenga vegetales); la sobredosis de queso (TODO tiene queso... TODO); y las enormes cantidades de azúcar de los jugos comerciales. Lo siento por mis Boing políticamente correctos y por mis preferidos jugos de durazno... Aunque admito que me han salvado de la deshidratación en los peores días de calor en esta ciudad... son los causantes de un porcentaje de mis kilos de más...

Así que no hay de otra... porque el ejercicio no es lo mío y si sigo así... tendré que convertirme en hamster de bicicleta estacionaria... ¡Y eso jamás!

Pero lo peor de todo... es que hoy es viernes y tenía auto-permiso de comerme mi tlacoyo de habas (sólo uno, no dos, como todos los viernes de tianguis cerca de la oficina) y una bola del maravilloso helado del cubano (una, no dos, como siempre)... ¡y hoy no estaban!!!!! Se me cayó el mundo cuando me apersoné al tianguis en cuestión y las señoras de los tlacoyos no estaban... pero lo levanté... hasta que se volvió a caer cuando llegué al mercado y el cubano ya había cerrado... (los dos locales, porque tiene dos y fui a ambos). Así que tengo un vale por algún antojito... pero tengo antojo de lo que no hay (valga el albur, si alguien lo lee).

Ya una vez pensé que el blog podría llamarse "Cantos de Ballena"... pero juro que ésta vez sí es grave...

12.4.09

Un sobrenombre malvenido

Los sobrenombres pueden ser de las cosas más tiernas que hay... así como pueden ser despreciables. Creo que depende de quién vienen.

K. me dice (o decía): "Crayola"... ¿qué mejor que ser una crayola que pinta el mundo de colores? Viniendo de él, que me diga Crayola me estremece bonito.

Hoy alguien me dijo "flaquita" por teléfono. Sentí náuseas. La última vez que alguien me dijo "flaquita" por teléfono, lo convertí en el único hombre que he dejado plantado en mi vida. Si se tomaba esos derechos tan fácilmente ¿cuáles otros no se tomaría ya conociéndonos?

Yo no quiero que me digan "flaquita", ni "güerita", ni "pequeña"... Confieso que lo que realmente quiero es que K. otra vez me diga "Crayola" pero ya no se puede. Soy la crayola blanca de la familia y esa ¿pa qué sirve?

10.4.09

El nombre impropio

Podía haberme llamado la mujer maravilla, chica fresita, la enmascarada de plata. Podía usar el nombre que llevo en mi pasaporte. ¿Por qué Sirena?

Una Sirena puede ser lo que siempre anda levantando alarma. La que señala una emergencia, una urgente necesidad. Una sirena puede también anunciar una esperanza (si mi casa se quema, la cercanía de la sirena me traerá algo de tranquilidad) pero también un peligro.

Una Sirena es un animal mitológico (dicen, porque ni siquiera se me ha ocurrido preguntarle a Google de dónde salen... ¿de Ulises? ¿será?) mitad mujer, mitad pez. Una Sirena canta y enloquece a los marineros. ¿Los seduce? ¿Los engaña o sólo los ensordece? ¿la Sirena muestra su cuerpo para engañar a los hombres que viajan incautos por los mares del mundo? (Ojo a las mayúsculas... si es que ya hasta me creí que es un nombre propio).

Eso es lo único que sé de las sirenas. Eso y que siempre tienen un papá (¿Poseidón?) que no las deja vivir en libertad. También sé que siempre tienen amores imposibles, porque aman a hombres que tienen pies y se alejan del mar, mientras ellas se tienen que sumergir de nuevo.

No sé si las sirenas están condenadas a nadar hacia islas. No sé si a eso es a lo que pueden aspirar.

El caso es que un día, yo decidí abrir un blog y el inconsciente me lanzó que Sirena sería mi nombre. Y como antes cantaba, llamé al blog "Cantos de Sirena". Después el tonto Simón me dijo que no le cambiara el nombre, que lo llamara desenCantos y así lo hice, porque tenía razón.

El caso también es, que muchas veces he sentido que quiero cambiarme de nombre. He sido Sirena, Sirena-Canta, Sirena de pie, Sirena desencanta, Pescado rabioso (¡cómo me gusta ser pescado rabioso!) y ya ni sé cuántas otras variaciones del nombre dejé en el olvido. Tampoco sé muy bien por qué hago todo este recuento.

Creo que sí, lo recuerdo. Si Sirena fuera superhéroe, las palabras serían su poder especial. Con las palabras, Sirena estaría segura de poder lograrlo todo, alcanzarlo todo, decirlo todo y completarlo todo.

Y ahora Sirena sabe que eso no es cierto. Alguien le descubrió su truco, miró los cables invisibles y poco a poco, desarrolló la inmunidad a su súperpoder. Entonces, anda buscando un nuevo nombre, uno que pueda llevar como una simple mortal. Un nombre que le permita levantar la cabeza de nuevo y mirarse tranquila en el espejo.

Nada. Pues eso. Nada. Que aún no sé.

9.4.09

Vivir en Pandamandapio

En octubre pasado, cuando conocía la casa del Panda, esto fue lo que dije: "En esa casa la luz se cuela por todas las ventanas y las plantas agradecen casi sonriendo. Por todas partes se respira tranquilidad y el mercado que se ve por la ventana, adorna todo el paisaje".

Y hoy, me cambié de casa y ahora vivo en ésa casa llena de luz, donde viven el Panda, la M. el Loco Max y Lenny. Acabo de ir a estrenarme de vecina en el mercado. Me compré un delicioso helado donde el cubano que dice "quien los prueba no los deja".

O sea... todo tuanis ;-)

8.4.09

Voy a ser poeta de refri

Hay una canción de Fito que dice "tus regalos deberían de llegar". Sólo ésa frase, usualmente me hace llorar. El resto de la letra habla de vestidos de boda y otras cosas que me parecen poco importantes, pero a mí la canción me gusta, porque puedo llenarla con todas esas cosas que creo merecer y sin embargo, no recibo.

Hoy el cartero me trajo un regalo que deseo desde hace años. Debo decir que el regalo comienza a ser maravilloso desde que lo trae un cartero, viene en un sobre que dice que salió de España, pasó por Alemania y llegó a mis manos.

Después, me entero que me lo mandan Ana la del Bosque y El Cianuro ¡Aún mejor!

Así que vaya el enorme agradecimiento. No va con toda la emoción del mundo porque hoy mi buzón de correo me ha dado noticias tristes y todo está revuelto aquí adentro. Pero ellos saben cuánto las quiero y cómo me acompañan a la distancia, con esas letras que nos unieron y siempre nos unirán

Quienes me leen desde hace tiempo, reconocerán al instante cuánto he querido tener uno de éstos:


Me lo compraron aquí. ¡Hay tantas cosas bonitas!

A veces se tardan, pero ¿quién sabe? Tal vez todos los deseos se cumplen.

4.4.09

La maldita primavera

No me jodan... (en buen mexicano... ¡no mamen!).

Yo soy de clima tropical y en la escuela me enseñaron, que en los países en los que había cuatro estaciones, invierno era nieve, verano era sol, otoño eran hojas color naranja y primavera eran flores... flores... flores... FLOOOOREEEEEES.

Nadie me dijo que la primavera podía ser sequía y calor infernal... ¡Si hasta existe el cliché de enamorarse en primavera! ¿Quién puede enamorarse en la primavera de la Ciudad de México?????? ¡Juro que si alguien se atreve a pedirme que lo abrace hasta el amanecer, lo tiro por la ventana!

Primavera, en mi imaginario... traía campos llenos de flores, pastos verdes, paseos al aire libre, sonrisas y pura felicidad... pero aquí, la primavera es cuando hace un calor infernal, el sol me da de cachetadas y tengo que andar la botella de agua al hombro para no desmayarme en cualquier esquina.

Busquen, busquen imágenes de "primavera"... son una estafa todas ellas...


Y lo peor... es que el calor da como para andar en culifalda... con blusa sin tirantes y en sandalias... pero ¡ah nooooooo! ¿cómo va a ser? ¡eso es una inmoralidaaaaad! además ¡esta es una gran ciudad y no se puede andar vestida como si vivieras en un puerto!

Maldita primavera. He dicho.

3.4.09

Esta semana, me he dedicado a empujar, avanzar y moverme. No he necesitado moverme de la silla. Sólo hizo falta que despertara, me ilusionara, pensara cómo colaborar estando lejos.

De pronto descubro, que no estaba empujando el carrito donde llevo los sueños. No lo empujaba, porque eso me lleva lejos. No sé si de regreso, pero me lleva lejos de donde estás.

2.4.09

El ronroneo de la memoria

Nunca lo había pensado, pero lo más curioso de los cumpleaños, es que podemos recordar exactamente, que fue lo que hicimos 365 días antes.

Yo no puedo recordar fácilmente qué hice hace dos o tres años (mi amiga O. seguramente recordará hasta la ropa que llevábamoss puesta. Tiene una memoria muy particular). Lo que puedo recordar es el año pasado.

Hace un año y un día, una de mis grandes amigas me fue a recoger al aeropuerto. Yo venía de Guatemala, de una semana de trabajo y de la boda de unos amigos. También venía de pasar la "semana santa" en México, gracias al empujón que mis amigos me dieron para que yo pudiera estar unos días con quien ahora se llama el Gran Estafador (lo de "gran" le hace honores que no merece pero bue... tomémoslo con humor, porque ya no duele).

Mi amiga me dijo que tenía una buena y una mala noticia. La buena, era que esa noche, mis amigos y yo iríamos a comer en familia. "La mala es que ya no tienes gata" me dijo. Y sí, hace un año que ya Simona no está conmigo. En ese regreso de viaje, ya no pudimos hacer el ritual de la comida. Salí tres semanas antes y no la vi nunca más. Ésa vez no regresó.

Lo lindo de la historia es, que justamente ayer en la mañana, Simona me despertó. Estaba soñando con ella y ronroneó tan fuerte en mi oído (estaba haciendo eso que hacen los gatos, subirse encima de una invadiendo completamente lo que llamamos el espacio propio) que me desperté. Fue maravilloso.

Ya hace tiempo que deje de esperar escuchar su maullido a través de la puerta, pero su visita de ayer me hizo extrañarla de nuevo. En realidad, lo extrañé todo.