14.4.09

Registro de respaldo

Estoy en la oficina de Industrias Superfluas. Unos audífonos me protegen del mundo afuera. Por capricho del Amarok, escucho a Pedro Vargas cantando esta canción de Agustín Lara:

"Que un viejo amor,
ni se olvida ni se deja
que un viejo amor,
de nuestra alma si se aleja,
pero nunca dice adiós
que un viejo amo"

(que conste que lo de "viejo" es meramente circunstancial).

De pronto, como ayer cuando caminaba a las 7 de la tarde, bajo el sol extraño del atardecer en esta ciudad... me doy cuenta de que en realidad, aunque me queje, aunque llore, aunque me entre la nostalgia y a veces escriba que el mundo se me viene encima... soy feliz. Lo que debo aceptar es que soy una llorona irremediable. Ahora mismo, mientras escribo que soy feliz, las lágrimas amenazan con delatar que estoy escribiendo en el blog en "horas laborales".

5 comentarios:

Ana dijo...

tal vez las lágrimas podrían delatar que estás trabajando, digo... más de una vez eso es lo único que se le ocurriría a uno

Ana dijo...

¡Me encanta la nueva versión!

Hermosa, Sirena de mar y de ambulancia, hermosa!

Xili dijo...

Me encanta tu experimentación con el formato del blog y los 2 que has puesto me han gustado :P

Beso!

Sirena de mar y de ambulancia dijo...

Ana, ¿trabajando internamente o te referís a la tortura de ciertos trabajos?
Y gracias... es que estaba incómoda con el otro traje.

Xili: ¡apenas has visto 2! creo que lo he cambiado seis veces más anteriormente... me alegra que te gustara.

Ana dijo...

Ja ja ja, no se me ocurrió el trabajo interno (pero ¿qué mejor ejemplo que ese?)

Pensaba en la tortura de ciertos, o muchos, trabajos