14.5.09

Me muerdo los dedos

Llegué a la casa con ganas de contarte, que hoy me despertaron de improviso del sueño. Según yo, podría seguir sin disfraz, sin tomarme en serio los superfluos asuntos, pero si no tomo el toro por los cuernos, terminarán por volverme loca.

También quise contarte que casi me dan un beso. O que yo pensé que me lo iban a dar. En fin, que me asusté y que ya tengo pruebas de lo que sospechaba. Yo no quiero los besos de nadie. Estoy jodida y radiante, como dice Benedetti.

Pensé en mandarte una canción que dice algo de la "sabia virtud, de conocer el tiempo" pero después leí la letra y dice cosas como "martirizome". ¿Quién escribe palabras como ésa? (también quise contarte que al fin aprendí cuándo se acentúa la palabra "esa", tanto que te costó).

Pero mejor, me mordí los dedos y lo puse todo aquí. Y no es igual ni calma las ganas. Pero me aguanto.

1 comentario:

Humo en tus ojos dijo...

No podría ser igual. Por el momento pensemos que mejor aquí, donde el drama no se adueña de toda la situación. (El drama no es el drama, es la estela emocional que deja y acumula).