14.5.09

Oh oh

Industrias Superfluas es toda una novela de detectives. Yo estoy en medio de los hilos que pasan de un lado para otro y a veces creo ver claro, a veces no.

Si el abogado no fuera además mi psicoterapeuta improvisado o mi amigo aún no sabemos de qué tipo, creo que me volvería loca.

Me gustaría que mi vida fuera menos dramática. Pero cuando no hay drama yo se lo inyecto en cantidades que podrían matar a un elefante. Cuando no quiero drama, la vida me lo pone en bandeja.

Voy a salir a almorzar conmigo. Tal vez evite pensar y lea a Alessandro Baricco, que ahora es mi nuevo amor.

1 comentario:

Humo en tus ojos dijo...

mmm... a veces una no quiere y la vida lo sirve (azucaradito y en presentación de helados), pero algún trillo habrá para que aunque esté servido no haya necesidad de comérselo