6.5.09

Para el regreso

Ha sido un viaje largo. Horriblemente largo. Cuando digo horriblemente, no se invalida que la he pasado muy bien, he conocido gente con la que puedo sembrar, he podido abrazar a muchos amigos y pude hasta realizar trámites retrasados.

Horriblemente se refiere, a eso de dormir en tres camas diferentes en una misma semana. A dormir en un sofá una semana entera. A llegar a un hotel el lunes y descubrir que el colchón está dañado y que si quiero evitar los resortes reventados, debo dormir en posición horizontal a los pies de la cama. A cambiarme de hotel y al fin, poder dormir.

Horriblemente se refiere, a empacar igual número de veces y a tener la ropa apretujada en una maleta. A estar en uno de mis países favoritos y no tener ganas ni energía para salir a la calle a aventurar

Horriblemente también quiere decir que cuando regrese a México, muchas cosas no estarán donde las dejé y la ciudad me preguntará dónde andaba mientras ella estaba en cuarentena.

Le voy a explicar, le voy a decir que lo pensé y que si hubiera sido un terremoto o alguna situación en la que pudiera ayudar en algo, hubiera regresado. Pero no era. No se puede pelear con un virus que anda por la calle. Tampoco se puede pelear cuando se duda si el enemigo existe, es fuerte o en realidad es débil pero le inflaron el ego. Eso le voy a decir. Ojalá no tome represalias. Esa ciudad puede ser implacable y dura como ninguna.

Si no fuera porque elegí muy bien el par de libros que me traje, hubiera perdido la cordura. He pasado varias semanas sin estar sola ni un momento. Ahora, disfruto tanto de mi cuarto de hotel que no quiero ni salir.

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