10.5.10

¿?

Si se preguntan cómo me fue, diré que catastróficamente bien.

Eso quiere decir, que me fue de maravilla.

La catástrofe es inherente, sin embargo.

Eo quiere decir, que la maravilla seguramente no se repetirá.

Y que yo, ya debería oficialmente, resignarme.

Pero no me resigno. Sólo estoy infinitamente triste.

5.5.10

Luciérnagas

De veras pensaba escribir más aquí. Tal vez el mismo hecho de regresar, sirvió de algo. También, en mi último viaje se resolvieron algunas cosas importantes.

Sin embargo, lo que ha pasado más allá de cualquier excusa, es que tengo un romance. ¿Será posible que un vestigio de romance tenga poderes mágicos? Yo no lo sé, pero habrá que admitir, que cambian los colores de las cosas cuando alguien sopla con fuerza y empuja las nubes hacia donde no se ven. Alguien ha soplado con fuerza y entonces, no es que todo se resuelva con eso, pero una luz distinta da otra perspectiva (además de llenar las noches con conversaciones en el chat). Porque sí, de nuevo y sin que lamente, este alguien está un poquito lejos. No mucho, eso es lo bueno. Unas cuantas horas de autobús y listo.

Este fin de semana, recorreremos esas horas en autobús. Es un experimento que puede salir bien o mal, como cualquier otro. Si sale mal, pues no habrá nada que lamentar. Si sale bien, habrá que mantener los pies en la tierra y un ojo abierto por si acaso. Ya veremos.

Lo mejor de todo (bueno, no lo mejor) es que no tendré que estar en esta tierra para el traspaso de ¿poderes?. No formaré parte del circo. Tal vez, cante el himno nacional al regreso, porque no lo canto desde que los Arias entraron al poder. Pero simbólicamente no salen... seguiremos esperando que el pueblo valiente se levante, pero está demasiado ocupado agachando la cabeza.

De todos esos pensamientos, estaré lejos.

Qué antojo.