22.12.11

Y sin embargo... o por empacho

Aquí voy de nuevo. Esta noche ando ésa de "sometimes I feel like I don't have a partner... sometimes I feel like my only friend. Is the city I live in...". Ni me gusta mucho la canción pero, no sé si les pasa a ustedes: a mí el inconsciente siempre me envía canciones con letras precisas como "Miedo, porque un día nos despertaremos, viejos y cansados de vivir, de sentir, y sin nada qué decirnos" (o sea, el inconsciente no solo está estructurado como un lenguaje y no tiene espacio ni tiempo, tampoco tiene buen gusto y se lanza igual una de Lucía Méndez que una de Red Hot Chilli Peppers).

El caso es que esta noche me siento derrotada. No importó el café con Humo (inspirador), la compra del regalo de mi sobrino. No importan las circunstancias. Hay algo aquí por dentro que no anda bien y no mejora con los días, ni con las noches, ni con cafés que nos salen gratis porque le ganamos la batalla a un mesero insolente, ni con haber jugado a armar aviones de papel que ni siquiera volaban pero le hacían reír. No mejora. Tampoco empeora. Es solo que el tiempo libre saca el asunto a flote y me dice que sigue ahí el vacío y la sensación de ser capaz de echarme a llorar en cualquier momento y por cualquier causa. Si a eso se le llama depresión, yo debería saberlo. Y sin embargo no lo sé. No veo qué utilidad tendría etiquetar algo que es explicable al 100% por múltiples razones. Razones para la tristeza sobran. También sobran razones para la satisfacción. Pero satisfacción no es felicidad y es posible que ni siquiera sean de la misma familia. ¿Es la tristeza sinónimo de infelicidad? La verdad no sé. Me parece que no. La soledad en cambio, sí me parece. La soledad involuntaria, el aislamiento autoimpuesto inconscientemente por la incapacidad de conexión real con los demás. La sensación de estar en el lugar equivocado con la visión de mundo equivocada. La sospecha de ser de otro planeta. Eso.

Y claro, esto es ahora. Esto es horrible. Esto es lo que escribo ahora y queda aquí, donde no vengo jamás a registrar la alegría. Esta es la fotografía del desamparo de esta madrugada. Tal vez continúe mañana y pasado, tal vez no. Sospecho que sí y la verdad, ya se me agotaron los remedios caseros.

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