22.6.12

Solamente una vez

Hay un personaje que falta aquí. No me decido a mencionarlo hasta hoy, porque antes no había pensado en eso, en que ese registro debe quedar en el lugar al que pertenece.

Apareció de pronto, como aparecieron muchos. Me envió un correo para decirme que le gustaba el blog. Le contesté que dónde podía leerlo yo. Al ir al blog encontré "la cosa" que desencadenó todo. Un inmediato click. Un giro inesperado del guión de siempre: no responder nunca más al "fan".

Las cosas terminaron tan rápido como empezaron. Y empezaron, porque contra todos los pronósticos, los dos vivíamos en México. Se presentó una noche, con una quesadilla y no hizo falta más que sus ojos verdes para saber que aquella historia dejaría una marca profunda, agridulce, amarga.

Las cosas terminaron tan rápido como empezaron. Como si nuestras alas de mariposa al rozarse hubieran generado el fuego. Como si el miedo que tratamos de  asesinar pensando que estaba aún dormido e incauto, se hubiera apoderado de los dos.

"Cada vez que pienso en vos, fue amor, fue amor" dice Fito Páez. Yo también. Tal vez por eso mismo, porque un amor así no puede sobrevivir sin cobrar el alma de los enamorados, le pusimos migajas al camino para saber por dónde regresar. Y regresamos.

Las cosas terminaron mal. Muy mal. Pero muy mal.

Y yo solo espero terminar algún día la novela que hará justicia aquí adentro; que suplirá aquella Esperanza que dejamos morir.


Foto de amigomac

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