27.8.13

Rojo I: El hechizo

Arjona asegura que no se acaba el amor. Y no que sea el tipo un referente, pero el inconsciente me trajo esa canción a la memoria y ese sí que nunca se equivoca.

El otro día se me ocurrió, que el amor jamás se disipa por completo. Se asienta en el fondo del frasco y cuando nos sacude la vida, lo tiñe todo de nuevo. ¿Será entonces que los distintos amores se mezclan unos con otros hasta ser indistinguibles? Creo que no. Es como si existieran distintos frascos donde quedan eternamente almacenados. Por eso es posible distinguir con exactitud, cuál de todos los frascos se movió.

El de hoy es rojo óxido. Corinto, le llaman en Guatemala. Es éste:



Es el frasco donde se guarda el más fuerte de todos. ¿De qué estará compuesto eso que queda en el fondo? Me parece reconocer que es una mezcla de culpas, arrepentimientos, vergüenzas y aprendizajes. Y sin embargo, le llamo amor. Tal vez porque en esencia, toda esa fórmula lo que reúne es el inacabable deseo por enmendar. Tal vez ese amor, el más fuerte de todos, es el perfume de una enorme esperanza que solo morirá con mi último suspiro, o con el suyo.

De culpas, arrepentimientos, vergüenzas y aprendizajes está compuesto el hechizo. Y solo él , al perdonar y comprender, podría reconvertirlo en amor, como un alquimista.

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