31.8.13

Rojo IV: una vida propia

Foto: Nomad Tales


A veces me da por pensar quién sería yo si la vida no me hubiera colocado todas esas piedritas a lo largo del río. Quien soy hoy, es producto de una larga serie de causalidades más o menos casuales; serie en la que mis ocupaciones por placer (como escribir en un blog o hacer voluntariados de distintos tipos) se han convertido en las ventajas competitivas más importantes de mi currículum. Piedras que han ido desviando mi equivocado camino inicial. Soy prueba indiscutible de que la carrera que se elige, incluso cuando es un error, puede servir de base para llegar al charco propio.

Pero no siempre hubo un panorama claro. Incluso ahora, con nuevas aventuras profesionales, aunque es bien claro el mapa de la ruta ¿qué sabemos de lo que realmente pasará? Lo reconfortante es saber que soy capaz de reinventarme una y otra vez y no como producto del fracaso, sino de un motor vital que me permite explorar las múltiples opciones que existen.

Hubo un tiempo, sin embargo, en el que no existía tal cosa como un proyecto de vida. Mis días transcurrían esperando a que llamaras, a que terminaras tu trabajo y propusieras un plan. Lo escribo y me parece tan ajeno que si no fuera porque una y mil veces he evaluado lo que pasó, tal vez hubiera olvidado ese episodio oscuro de mi vida. ¿Qué puede ser peor que estar con alguien que no tiene una vida propia? ¿Qué puede ser más asfixiante que verse obligado a dedicarle todo el tiempo libre disponible, a una relación amorosa?

Entonces, yo no era ni el 20% de lo que soy ahora y entender eso esta semana, me ha hecho verme al espejo y descubrir que hoy por hoy, soy la mejor versión de mí misma. No es cosa fácil decir eso. Puedo pensar en cientos de casos en los que la gente al verse en el espejo, no es capaz de mirarse a los ojos, porque sabe que se ha perdido en el camino. Y aunque por superstición da un poco de miedo admitirlo, a pesar de lo duro que ha sido llegar aquí, no cambiaría el pasado.No cambiaría nada, incluso, el haberte perdido.

También da miedo admitir eso. Parece masoquismo. Otra cosa que da miedo, es reconocer que la versión que soy, también perdió cosas buenas que estaban aquí en el 2005.


2 comentarios:

315517 dijo...

Piedras en el camino, haber perdido, aprender de nuestros errores... Para ser felices con nuestra mejor versión "el ahora".

Saludos Sirena, desde este lado del teclado y del charco. ^_~

ñ_ñ

Ali Yue dijo...

Parece que me miro en el espejo mientras te leo y me alienta. Gracias.