3.8.17

Como una bailarina de cajita de música

Hace una semana le trajimos flores tropicales. Ya algunas están marchitas, podridas, manchadas. Ella insiste en dejarlas así, languideciendo en el florero.

Mientras hablamos del suicidio de un familiar, mientras ella dice que eso es egoísmo, que por qué no pensó en su pobre esposa, en el pobre jardinero que tuvo que encontrarlo así, muerto en la cama... yo saco las flores que ya no sirven, las corto en dos pedazos y las boto al basurero. "Aceptación, mami, aceptación" le digo, hablando de las flores y al mismo tiempo, de todo.

La idea me da vueltas en la cabeza. Desapego. Dejar ir. Soltar. No aferrarse. "Para que nada nos amarre, que no nos una nada" (Neruda).

"Si de algo debo sentirme orgullosa es de saber perdonar, dejar ir, no arrepentirme".

La ilusión me dura poco. Luego recuerdo el vacío en el estómago que ando desde que decidí renunciar a mi trabajo estable. Un vacío que solo desapareció en la última semana en la que me instalé en la negación absoluta de los hechos. Semana en la que también volví a subirme en el algodón de azúcar que me genera la mirada del otro. ¿Soy el azúcar? ¿Soy el palito de madera que gira y gira? ¿sos el que mueve el palito? ¿o sos vos el azúcar?

El problema del algodón de azúcar es que en Costa Rica SIEMPRE llueve.


La ilusiones duran poco. La sensación de que me tienen tomada de las manos dando vueltas sobre un zacate verde con sol radiante, árboles verdes en el fondo y de que TODO VA A ESTAR BIEN se disipa pronto. Por desgracia.

Por dicha. Porque solo así logro darme cuenta de que por alguna maldita razón, sigo necesitando una muleta para tirarme a pista, para sentirme plena, para sentirme poderosa y capaz de todo. Y tal vez tenga que ver con el deseo, con el deseo que no llegó a cubrirme en aquel inicio abrupto en el que los pañales los compraron de camino al hospital, después de rogar en el supermercado que les abrieran la puerta. Tal vez tenga que ver con que faltó esa última mano de barniz. Me descascaro. Por desgracia.

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2 comentarios:

laguna dijo...

Vaya!, dejar ir flores no es lo mismo q dejar ir personas. Aunque tambien soy de los q piensan q para ser realmente libres, debemos dejar ir.

Una vez encontre una sirena q escribia cosas muy interesantes y me encantaba leer sus palabras. Luego no se si ella se perdio o yo me perdi.

Me recuerdas mucho a ella, pero no es lo mismo que antes. es diferente. es mas triste.

... hoy esta lloviendo, otra vez.

Sirena dijo...

Ambos nos perdimos. Y claro que no es lo mismo que antes pero nada aquí es más triste. Todo es más feliz aunque tal vez no parezca.